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Otros tratamientos

AVANCES EN TRATAMIENTO

 

Omalizumab (Xolair®):

Desde hace unos años, existe en el mercado un anticuerpo monoclonal anti-IgE, llamado omalizumab, pensado para el asma bronquial de causa alérgica. El mecanismo de acción es bloquear la reacción mediada por IgE o inmunoglobulina E (la reacción alérgica más frecuente) y, por tanto, los síntomas de alergia.

 Debido a que las enfermedades alérgicas se asocian en muchas ocasiones, se ha observado en estos años que los pacientes tratados con omalizumab para su asma mejoraban de su alergia a los alimentos, en el sentido de que eran capaces de tolerar alguna cantidad del alimento al que eran alérgicos, y en ciertos casos conseguían una tolerancia completa. Lo que de momento no conocemos es lo que va a ocurrir al suspender el omalizumab.

En algunos casos se está estudiando también su uso como adyuvante del tratamiento de inducción de tolerancia oral  con alimentos, o para otras afecciones como la urticaria crónica y la dermatitis atópica. Son estudios que se están llevando a cabo en la actualidad, sobre todo en niños y adolescentes.

 
Este tratamiento es inyectado de manera subcutánea y se administra en el hospital cada 2-4 semanas, calculando la dosis y frecuencia de administración  según la edad, peso, valores de IgE total y severidad de los síntomas,  sin que por el momento se pueda establecer durante cuánto tiempo.


El Omalizumab es un fármaco que suele ser bien tolerado. A pesar de ello, no está exento de efectos secundarios; el más frecuente (afecta a casi el 40% de las personas que lo reciben) suele ocurrir en la zona donde se administra, es decir, en la piel alrededor del pinchazo (picor, enrojecimiento...), pero desaparece al poco tiempo sin problemas. La posibilidad de una reacción generalizada es menos frecuente y, casi siempre se limita a una urticaria (ronchas y picor por el cuerpo). Esto suele ocurrir en menos del 5% de los pacientes.

El riesgo mayor es la posibilidad de que se desencadene una anafilaxia secundaria a este medicamento. Aunque esta reacción es realmente muy infrecuente (0.09% de las personas que lo reciben), puede ocurrir, por lo que es necesario que todos los pacientes sepan cómo actuar en caso de que esto suceda, den su consentimiento informado y, sobre todo, consulten cualquier duda con su especialista. Debido a esta posibilidad, las personas que reciben Omalizumab deben permanecer en el hospital, bajo vigilancia, al menos 2 horas después de la administración de las  tres primeras inyecciones. A partir de la tercera dosis, el riesgo de anafilaxia decae y suele ocurrir antes de 30 minutos, por lo que la espera se puede acortar a 1 hora.


Hasta la fecha no existen estudios que relacionen este anticuerpo anti-IgE (Omalizumab) con el posterior desarrollo de neoplasias.


Inmunoterapia (Vacunas):


Los estudios con vacunas para alergia a alimentos se empezaron a realizar a finales del siglo pasado en Estados Unidos. Allí la prevalencia de alergia al cacahuete es muy grande por lo que realizaron numerosas investigaciones con el fin de desarrollar una vacuna eficaz. La forma de administración era pinchada (subcutánea), en dosis mensuales. Aunque se observaron mejorías en cuanto a la tolerancia de este fruto seco, las reacciones adversas eran tan importantes y graves que se cesó en su utilización en espera de nuevos estudios. 


Hay también en la literatura médica algunos casos aislados de tratamiento con vacunas parenterales (pinchadas) con otros alimentos como bacalao, en que también se consiguió aumentar la dosis umbral, pero no la tolerancia completa del alimento.


En los últimos años se han ensayado vacunas sublinguales con menores efectos adversos y mejores resultados. Como ejemplos en España tenemos los estudios con extractos de melocotón y con los extractos de avellana. En ambos estudios consiguen aumentar la dosis umbral de tolerancia, y por tanto disminuir el riesgo de reacciones, pero no parece que se haya conseguido la tolerancia completa del alimento. Los ensayos clínicos con la vacuna a la avellana han mostrado muchos efectos secundarios y hacen falta más estudios para poder llegar a su comercialización.

Actualmente disponemos de la primera vacuna sublingual para tratar la alergia al melocotón. Su incorporación es muy reciente por lo que habrá que esperar un tiempo para ver la evolución a largo plazo. La alergia al melocotón es muy frecuente en nuestro país, siendo la más común de las alergias a las frutas. Su origen reside la mayoría de las veces en una proteína llamada Pru p 3 que pertenece a las LTPs (proteínas transportadoras de lípidos), responsables de cuadros severos de alergia y, que con frecuencia, se acompaña de reacciones frente a frutas pertenecientes a la misma familia (rosáceas) como albaricoque, manzana, pera, cereza, fresa, ciruela y membrillo.
Esta nueva vacuna se trata de un extracto purificado de Pru p 3, y los estudios han demostrado que en los pacientes tratados se consigue aumentar el umbral de tolerancia (es decir, dosis necesaria para inducir una reacción) entre 3 y 9 veces. La vacuna al melocotón (Pru p 3) se administra de forma sublingual (unas gotitas debajo de la lengua) y, para que sea efectiva se tiene que realizar diariamente durante tres años. Es muy importante que las dosis de inicio las administre y controle el médico especialista de alergia.

 

Probióticos:

Son suplementos microbacterianos vivos con efectos beneficiosos para la salud. Los más frecuentemente utilizados son los lactobacilos y las bifidobacterias, que son componentes normales de la microflora intestinal del hombre.


Aunque no se conoce el mecanismo de acción por el que los probióticos ejercen su actividad antialérgica en los humanos, hay estudios experimentales en modelos animales que informan que pueden mejorar o disminuir la alergia a un determinado alimento; y podría ser que el suplemento de los alimentos con probióticos fuera útil en el tratamiento de la alergia a dichos alimentos.

 

Hierbas chinas:

A pesar de que la alergia a los alimentos no es frecuente en los países asiáticos, dentro de la Medicina Tradicional China encontramos fórmulas a base de remedios naturales para tratar alteraciones gastrointestinales y síntomas similares a los que se manifiestan en la alergia alimentaria.  A raíz de esto, se desarrolló la FAHF-1 (Food Allergy Herbal Formula 1), que combina la fórmula tradicional china Wu Mei Wan y Ling Zhi, y posteriormente una fórmula más simplificada de hierbas llamada FAHF-2 (Food Allergy Herbal Formula 2).

Los experimentos realizados en laboratorio con animales alérgicos al cacahuete demostraron una disminución de los niveles de IgE específica sérica para cacahuete y el bloqueo completo de los síntomas anafilácticos inducidos por la ingesta de este alimento. Con la administración del grupo de hierbas FAHF-2 los animales estuvieron protegidos de las reacciones anafilácticas a pesar de provocaciones orales repetidas con el alimento causante. Los estudios también demostraron la ausencia de signos de toxicidad, sin aparecer alteraciones en la función hepática ni renal ni en analíticas sanguíneas. 


Dada la excelente eficacia y la seguridad en animales, FAHF-2 parecía ser un candidato muy importante para tratar la alergia alimentaria en humanos. En 2008 FAHF-2 recibió el visto bueno por parte de la FDA en EE.UU. para un ensayo clínico, realizado en pacientes con alergia persistente a cacahuete y/o frutos secos, pescado y marisco. El estudio de fase I mostró que FAHF-2 es seguro y bien tolerado. Después de completar la fase I del ensayo en humanos, se va a realizar la fase II, para evaluar la eficacia real de este producto.


La mayoría de las personas piensa que los remedios a base de plantas, al ser naturales, son por tanto seguros de administrar. Sin embargo, muchas plantas no se han probado científicamente, y las agencias reguladoras no las aceptan. Esto significa que la pureza y la cantidad de planta en cada dosis —y por ende, la seguridad— no pueden ser garantizadas.


Algunas plantas pueden empeorar los síntomas, o pueden interferir con la medicación recetada que el paciente esté siguiendo. Por este motivo siempre es muy importante que el paciente informe a su médico si está tomando plantas medicinales o suplementos dietéticos.

 

por Pilar Cots Marfil

Alergóloga

24/09/2013

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