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PUBLICADOS LOS RESULTADOS DE LA ENCUESTA GLOBAL AL CONSUMIDOR ALÉRGICO

LAS ASOCIACIONES DE ALERGIA ALIMENTARIA FOOD ALLERGY RESEARCH & EDUCATION (EE.UU.) Y FOOD ALLERGY CANADA ANUNCIAN LOS RESULTADOS DE LA PRIMERA ENCUESTA GLOBAL SOBRE NIVELES UMBRAL DE ALÉRGENOS ALIMENTARIOS. 

Los consumidores con alergia alimentaria de 16 países, incluido España, proporcionan una visión de cuál es su opinión sobre umbrales de alérgenos y de sus hábitos de compra.

Los resultados de la primera encuesta realizada a nivel internacional que analiza la percepción sobre niveles umbral de alérgenos y hábitos del consumidor en cuanto al etiquetado precautorio se acaban de publicar en la versión online de la revista Allergy, de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica EAACI. El estudio, liderado por las asociaciones de pacientes Food Allergy Research & Education (FARE), Food Allergy Canada (anteriormente Anaphylaxis Canada) y otras, se presentó la semana pasada en el Congreso de la EAACI en Viena, Austria.

Este estudio es el primero en evaluar las diferencias en la comunidad internacional de consumidores con alergia a alimentos en cuanto a su percepción sobre niveles umbral (la cantidad más pequeña de un alérgeno alimentario capaz de provocar una reacción) así como sobre el etiquetado precautorio desde el punto de vista de los consumidores de 16 países. Los resultados muestran que en casi todos los países la gran mayoría de las personas que conviven con alergias alimentarias no comprarían alimentos que contengan el alérgeno ni siquiera aunque se les pudiera asegurar por niveles umbral validados de alérgenos que la cantidad presente en el producto no es capaz de provocar reacciones alérgicas.

Ni Estados Unidos ni Canadá tienen establecidos niveles umbral de alérgenos. El etiquetado precautorio - a menudo en forma de una frase tipo “puede contener”- advierte a los consumidores sobre la potencial presencia de trazas de un alérgeno en un producto alimentario debido a líneas de producción compartidas u otras prácticas de fabricación. Este tipo de etiquetado, que es voluntario, se usa ampliamente en la industria alimentaria.

“Las familias y los adultos que conviven con alergias alimentarias se enfrentan a un gran número de dificultades en su vida diaria, entre ellas encontrar alimentos seguros para comer, y confiar en que las etiquetas reflejen los ingredientes de forma veraz”, dijo el Dr. James R. Baker, Jr., Director General y jefe médico de FARE. “Este es un tema importante para los agentes implicados de la comunidad, y FARE ha realizado esfuerzos para asegurar que la perspectiva del consumidor en este asunto sea escuchada y comprendida”

FARE ha recomendado a la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) que no establezca ningún nivel umbral para ningún alérgeno alimentario a no ser que esté en posesión de datos científicos fiables que identifiquen claramente una cantidad de alérgeno que sea tan pequeña que no cause reacción alérgica ni siquiera en las personas más sensibles, así como un método analítico fiable para determinar el cumplimiento del nivel umbral que puedan usar fácilmente las empresas alimentarias y la FDA.

FARE y Food Allergy Canada facilitaron la distribución de la encuesta al consumidor a otros 14 países: Australia, Chile, Francia, Alemania, Irlanda, Israel, Italia, Japón, México, Nueva Zelanda, Sudáfrica, España, Holanda y el Reino Unido. Las encuestas se realizaron de Febrero de 2013 a Abril de 2014. Casi 10.000 personas afectadas por alergias alimentarias participaron en la encuesta, que fue traducida a ocho lenguas y planteaba cuestiones hipotéticas sobre niveles umbral.

“Continuaremos trabajando en conjunto con otros países con el fin de aumentar nuestras actividades formativas y asegurar que los consumidores toman decisiones informadas,” dijo Laurie Harada, Directora General de Food Allergy Canada.

“Muchas familias encuestadas no entendían que las frases utilizadas en el etiquetado precautorio de alérgenos no corresponden con la probabilidad de que un alérgeno esté presente en un alimento, y que este etiquetado es voluntario, a criterio del fabricante,” dijo la Dra. Ruchi Gupta, co-autora del estudio, de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste. “De la misma manera, a las familias les fue difícil entender el significado de los niveles umbral y de qué manera pueden tener un impacto potencial. Está claro que necesitamos más consistencia y transparencia en el etiquetado, que corresponda a un nivel demostrable de riesgo al consumir estos alimentos y cantidades de alérgenos que pueden estar presentes por contaminación cruzada.”

Entre los hallazgos:

  • Menos del 20 % de los participantes en 11 de los 16 países contestaron que estarían dispuestos a comprar alimentos que contengan su alérgeno si la cantidad no es capaz de causar una reacción alérgica. Los encuestados de Italia resultaron los menos dispuestos (14 %) y los de Japón los más dispuestos (44 %)
  • Un promedio del 3 % del total de los participantes contestaron que comprarían un alimento que contuviera su alérgeno si este sólo pudiera causar una reacción leve.
  • Los consumidores parecían evaluar el riesgo basándose en el tipo de frase de la advertencia precautoria
  • Alrededor del 16 % de los participantes contestaron que comprarían alimentos con la advertencia “Puede contener alérgenos” (los encuestados en Sudáfrica fueron los de mayor índice -53 %- y los de España fueron los de menor índice - 6 %)
  • Al preguntar si comprarían un alimento etiquetado “Puede contener trazas del alérgeno”, la media ponderada de respuestas afirmativas fue ligeramente más alta (25 %)
  • Al preguntar si comprarían un alimento que etiquete “Elaborado en una fábrica/instalaciones donde también se procesa el alérgeno”, la media ponderada de respuestas afirmativas fue la más alta - 41%.

● El cacahuete fue el alérgeno más común de los que se informó en 9 de 16 países.

Los autores señalan que los estudios previos que analizan el contenido en alérgenos en productos con etiquetado precautorio han mostrado que hay poca correlación entre la cantidad de alérgeno presente en un producto alimentario y el tipo de frase precautoria que se usa. Un estudio publicado en 2010 en la revista Allergy and Clinical Immunology analizó un número de productos con etiquetado precautorio en EE.UU. para leche, cacahuete y huevo. El 10% de estos productos contenía leche, el 4.5 % contenía cacahuete y el 1.8% contenía huevo, respectivamente.

Se sigue trabajando más en el área de los niveles umbral de alérgenos alimentarios. Mientras tanto, los consumidores a lo largo de todo el mundo informan de la confusión en torno a las frases de etiquetado precautorio. FARE ha documentado previamente que los consumidores de EE.UU. siguen asumiendo riesgos al comprar estos productos.

El estudio publicado este mes aboga por la inclusión de los consumidores en las discusiones sobre estandarización de las frases del etiquetado precautorio y niveles umbral de alérgenos validados.

“A través de su Comité de Asociaciones de Pacientes, la EAACI hace mucho que ha abogado por asegurar que la voz de los pacientes esté presente y sea escuchada” dijo Antonella Muraro, presidenta de la EAACI. “Nos sentimos muy satisfechos cuando los líderes de las asociaciones de pacientes desarrollaron y llevaron a cabo esta encuesta global para ayudar a informar a los investigadores en un tema complicado pero importante, y esperamos dar apoyo a futuras colaboraciones en este y otros asuntos prioritarios”

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