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Familia y amigos   Viaje Erasmus (padres)

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Viaje Erasmus (padres)

VIAJE DE ERASMUS+ A PANEVEZYS (LITUANIA)

LA HISTORIA DEL VIAJE

En 1º de ESO nos explican el proyecto Erasmus + (que dura 3 años); como padre de una niña alérgica, lo ves imposible. Este primer año, hijos de amigos entran en el proyecto y van al extranjero con muy buenas experiencias.

A principios de este año, 2º de ESO, nos explican,más concretamente, en qué consiste el proyecto, dado que son los alumnos de 2º los que van a participar más activamente, ya que va destinado a los de este curso. La primera movilidad se hará en octubre en nuestro instituto y nos animan a participar en la acogida de alumnos. Por supuesto, nos mostramos muy interesados. Pensamos que al menos Cèlia sí podría participar en esta parte del proyecto. Acogimos a una niña griega de la misma edad que Cèlia, fue una gran experiencia para todos, nos gustó mucho el enfoque del proyecto y lo más importante fue que nos dimos cuenta de que nuestro nivel de inglés era muy malo en comparación. Esto nos hizo replantear la formación académica de Cèlia. Pero en todo caso pensamos que ella no podría hacer la movilidad que nos plantearon para el mes de mayo, en la que dos alumnos de 2º de ESO, su curso, optaban a ir a Lituania. De hecho, una de las veces en que Cèlia invitó a casa a unas cuantas niñas de acogida junto con las acogedoras, ella se puso a llorar porque tenía muy asumido que a ella la descartarían por su alergia, y así se lo contó a sus compañeras. Evidentemente, nosotros como padres intentamos quitarle de la cabeza estos pensamientos negativos: ella podría hacer siempre lo que quisiera. Solo hacía falta que se lo propusiera.

Durante los meses de invierno Cèlia se esforzó en las clases de inglés y nos fue diciendo que le haría mucha ilusión poder ir a Lituania. Nosotros no veíamos claro que fuera posible, de hecho, solo había 2 plazas y había al menos 4 alumnos de su clase que tenían posibilidades. Los requisitos eran: haber participado en la acogida de octubre, tener buenas notas, buen comportamiento y nivel de inglés aceptable. Ella era una de los cuatro alumnos que reunía las condiciones. Estábamos en el sorteo. Por una parte, pensábamos que era mejor que no le tocara, para evitar un “problema” que aún no nos habíamos planteado cómo solucionar.

Llega el mes de marzo y la tutora nos da la gran noticia: nuestra hija es una de los dos alumnos que irá a Lituania. Cèlia se puso muy contenta, con una ilusión enorme, una cara…¡no hay palabras para describirlo! ¿Qué haces como padre? ¿Le dices que es muy complicado? ¿Qué es alérgica? ¿Que no puede ir? Estás entre la alegría y el miedo, difícil. Nos dan una semana para pensarlo y poder comprar ya los billetes de avión. Nosotros queríamos que fuese, no íbamos a ser quienes dijésemos que no, el resto de nuestra familia no lo veía claro, era bastante reacia a que fuera.

En el instituto, la tutora y dirección piensan que Cèlia es una candidata perfecta para el proyecto a pesar de la alergia, hablamos del tema y acordamos trabajar conjuntamente para intentar salvar las barreras y decidimos que adelante.

A finales de mayo, pocas semanas antes del viaje, tiene una reacción por trazas en un restaurante y terminamos en urgencias a las tantas de la madrugada en Lleida. En esos momentos te vienen muchas cosas a la cabeza, pero al final en silencio se quedan nuestros miedos, esto no se lo podemos hacer a Cèlia.

 

PREPARAMOS EL VIAJE

La primera reunión se produce a principios de abril (justo antes de semana Santa). En nuestra opinión es un poco tarde. Hacemos la reunión con la familia del otro alumno, los alumnos, la tutora y el coordinador del proyecto. Nos expone una pincelada de cómo irá la semana en Lituania (horarios, excursiones, vuelos, etc…). Una vez terminada esta parte nos quedamos solos para hablar de la alergia de Cèlia y cómo enfocarlo. Nosotros teníamos información para el profesorado sobre cómo viajar con alergia a alimentos, ya teníamos la autorización del pediatra en inglés para viajar con la medicación… El coordinador nos explica que ha informado al coordinador de todos los países y también a Lituania que Cèlia es “intolerante a la leche”.Nos cambió la cara a todos, creo que de roja pasó a azul, a verde y a blanca. La tutora y su madre en seguida rectificaron, vimos entonces que aparte del error grave tendríamos un problema. Siguió la reunión acordando trabajos para las dos partes: nosotros haríamos el protocolo de actuación, una lista de alimentos o platos que pudiera comer y una lista de los que no puede tomar, para que el centro lo tradujera al inglés y al lituano. La tutora nos pidió permiso para pedirle un informe más detallado al pediatra. Evidentemente, le dijimos que sí.

Todos nos pusimos a trabajar, a intercambiar información y a dar consejos (básicamente explicar qué es la alergia y cómo actuar en caso necesario). Esto empezó a poner intranquilo al coordinador. Mientras, rectifica y explica a los demás coordinadores, e informa al centro de Lituania que Cèlia es alérgica, no intolerante. Esa semana Cèlia recibe el primer correo de la niña que la acogerá, en inglés. Parece agradable, explica que vive en las afueres de la ciudad, que la madre no estará porque tiene su abuelo enfermo, pero que harán todo lo posible para que Cèlia pueda comer. Esto nos deja un poco intranquilos.

Con todo esto, nos situamos a una semana vista de la salida (1 de mayo). El lunes antes de la partida, subimos al instituto a llevarle el informe detallado del pediatra y nos encontramos al coordinador que sale de una reunión, y delante de Cèlia nos comenta sus miedos y sus dudas sobre que Cèlia viaje: nos dice que se lo pensará, que mejor que vaya otro alumno, que es una responsabilidad demasiado grande...Y acaba diciendo que él lo dice por el bien de Cèlia. En ese momento, sale la tutora de la reunión y como nos ve a todos muy nerviosos, nos intenta tranquilizar diciendo que mejor que el coordinador hable con el pediatra de Cèlia. Al día siguiente la tutora nos llama y nos comenta que desde el centro están preparándolo todo para que Cèlia pueda ir con la máxima tranquilidad para todos. Se convoca una reunión para el miércoles con el pediatra, la familia, la dirección y los profesores que irán al viaje (que son 4, uno de ellos, el coordinador)para que el pediatra realice las oportunas aclaraciones médicas, hable sobre Cèlia, pues la conoce desde que nació y les recuerda cómo aplicar el auto-inyectable. Todas estas aclaraciones, más la inestimable ayuda de AEPNNA y la última intervención de Ángel, que fue sensible, ágil, humana y resolutiva, con su aportación de la experiencia vivida por él y su hija, fue clave para que el profesorado se tranquilizase.

Todo empezaba a coger forma. ¡Cèlia se iba a Lituania! Profesores convencidos, papeles, informes, traducciones, la familia lituana nos escribe informando que la madre podrá estar y que tienen toda la información de qué puede y qué no puede comer Cèlia. Empezamos a respirar un poco, los nervios se van yendo.

El jueves se produce la última reunión con las familias, el profesorado y la tutora.Todos estamos más tranquilos. Concretamos: decidimos llevar la comida para Cèlia en tres maletas distintas, la medicación doblada y los auto-inyectables triplicados por separado. Como vemos que el idioma es una barrera difícil de salvar (en inglés nos defendemos, pero no sabes lo que ellos entienden, solo habla inglés la niña y por el camino no sabes lo que se pierde) decidimos, a nivel personal, preparar una traducción en lituano para la familia de cómo se debe cocinar y con lo que hay que tener cuidado. La familia lo agradece.Todo parece estar bien y se respira mucha ilusión por parte de todos. La tutora da un fuerte abrazo a Cèlia. Le damos efusivamente las gracias.

El fin de semana antes del viaje, muchas emociones, preparando las maletas con comida, ropa, medicación, consejos… El domingo Cèlia celebra su 14 cumpleaños. Lo celebramos en familia, con las emociones a flor de piel, casi parecía una despedida, como si fuera a estar lejos un año. No sé, es difícil de explicar. Al final CONFIANZA, ALEGRIA, ESPERANZA, FUERZA, ILUSION. No nos queda otra.

 

EL VIAJE

Llega el lunes 1 de mayo: COMIENZA EL VIAJE. 5:30 horas de la mañana y que se te va UFFFFFF!!!!!! Abrazos, emociones y lágrimas.

Cèlia no había viajado antes en avión, tenía un viaje hasta Vilnius, la capital de Lituania a las 7:30horas con transbordo en Bruselas, más 1 hora de autocar hasta su destino en Panevezys. Llevaba la comida para todo el día. No hubo ningún problema.

A partir de aquí que Cèlia lo explique. Nosotros vivimos con mucha intensidad los primeros días y poco a poco nos fuimos relajando viendo que todo transcurría con normalidad y no había ninguna reacción alérgica. Cèlia tenía el encargo de enviar un WhatsApp después de cada comida al grupo familiar, explicando qué comía. Esto funcionó muy bien.

La semana fue larga pero al final llegó el domingo a la 17:00 horas, bajó del autobús con una sonrisa espectacular, con unas ganas enormes de comentar sus experiencias.

Queremos dar las gracias de corazón a todos los que habéis hecho posible que Cèlia haya podido vivir esta gran experiencia.Esta historia tiene que ser contada y explicada porque muchas familias necesitamos conocer las experiencias y vivencias por las que otras familias pasan. Con las experiencias de todos sumamos un futuro mejor para nuestros hijos.


FIN

 

 

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