Alergia a frutos de cáscara

Los alimentos de origen vegetal van adquiriendo mayor importancia con la edad. Así, en los adultos la primera causa de alergia la constituyen los frutos secos y las frutas. La prevalencia estimada de la alergia a frutos secos varía entre el 0,05 y el 5 % de la población, dependiendo de la zona geográfica, los métodos diagnósticos utilizados y los frutos secos que se incluyan. En Europa, la avellana es el fruto seco que provoca más reacciones alérgicas, seguido de la nuez y la almendra. En EE.UU. son más frecuentes las reacciones a la nuez y el anacardo; mientras que en el Reino Unido prevalecen la nuez y la almendra.
Los frutos secos o “frutos de cáscara” son un grupo de alimentos vegetales pertenecientes a grupos botánicos sin relación entre sí. Se trata de frutos con una cáscara generalmente dura y un porcentaje de agua inferior al 50%.
En general cuando se habla de alergia a frutos secos suele hacerse referencia a:
Los frutos de cáscara cuentan con un alto poder nutritivo y son muy importantes en la dieta. Se consumen directamente en forma desecada o formando parte de productos de bollería y pastelería, en helados, en salsas o aceites.
Los frutos de cáscara que más alergia producen son los más consumidos. En nuestro entorno están la avellana, la nuez y la almendra. Suelen presentar reactividad cruzada entre ellos y se consideran un grupo concreto en referencia a la alergia alimentaria.
A continuación, se enumeran los frutos de cáscara comunes y sus nombres botánicos:
El Reglamento (UE) nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2011 , sobre la información alimentaria facilitada al consumidor menciona como frutos de cáscara: almendras (Amygdalus communis L.), avellanas (Corylus avellana), nueces (Juglans regia), anacardos (Anacardium occidentale), pacanas [Carya illinoensis (Wangenh.) K. Koch], nueces de Brasil (Bertholletia excelsa), pistacho o alfóncigos (Pistacia vera), nueces macadamia o nueces de Australia (Macadamia ternifolia) y productos derivados, salvo los frutos de cáscara utilizados para hacer destilados alcohólicos, incluido el alcohol etílico de origen agrícola.
Por lo tanto, ni la nuez moscada (Myristica fragans), ni la castaña (Castanea sativa), pipas de girasol (Helianthus annuus), piñones (Pinnus spp.) u otros frutos secos deben considerarse alérgenos de declaración obligatoria independientemente de que pudieran causar alergia a determinados individuos.
Los granos de sésamo o semillas de sésamo tienen también consideración expresa e independiente en el Reglamento (UE) nº 1169/2011, pues, aunque sí es propiamente (a diferencia del cacahuete) un fruto seco, no cumple la característica de estar incluido en una cáscara dura, por lo que no puede considerarse incluido entre los «frutos de cáscara».
La alergia a los frutos de cáscara es la primera causa, junto con las frutas, de alergia alimentaria en los adultos. La avellana es el que más reacciones alérgicas provoca, aunque siempre hay que tener en cuenta la edad del paciente y el área geográfica, que genera distintos hábitos de consumo. En España, por ejemplo, son la nuez o la almendra los frutos de cáscara relacionados con un mayor número de reacciones alérgicas.
En los niños, la sensibilización a un único fruto seco es más habitual, mientras que los adultos suelen presentar sensibilizaciones múltiples. La causa de este aumento de la sensibilización en los adultos se explica por una exposición progresiva a estos alimentos con la edad y por los fenómenos de reactividad cruzada entre los propios frutos secos y entre frutos secos y pólenes.
Los alérgenos de los frutos de cáscara corresponden, por un lado, al grupo de proteínas de almacenamiento (proteínas que se generan durante la producción de las semillas y se acumulan en grandes cantidades durante su período de maduración); y, por otro lado, a una serie de proteínas de defensa vegetal: las proteínas transportadoras de lípidos (LTP), el grupo PR-10 y las profilinas.
Las proteínas de almacenamiento son resistentes al calor y se asocian a reacciones sistémicas graves, incluso en pacientes que inicialmente solo han presentado alergia oral. Son marcadores de reacciones graves en alergia a los frutos secos. La sensibilización a las proteínas de almacenamiento no se relaciona con la alergia a pólenes.
Las proteínas transportadoras de lípidos (LTP) suelen relacionarse con las reacciones alérgicas a frutas y verduras. Son especialmente importantes en el área mediterránea, y existe similitud entre las LTP de los pólenes y las de los alimentos vegetales. Se asocian habitualmente a reacciones sistémicas y graves. La LTP del cacahuete (Ara h 9) y avellana (Cor a 8) son las más prevalentes en nuestro entorno, probablemente por reactividad cruzada con la LTP del melocotón (Pru p 3).
Las proteínas PR-10 son proteínas homólogas al alérgeno mayor del polen de abedul (Bet v 1) y suelen ser responsables de reacciones leves orofaríngeas (síndrome de alergia oral).
Las profilinas son alérgenos lábiles al calor y raramente asociadas a síntomas clínicos, presentes en todos los pólenes y alimentos de origen vegetal. Las personas con sensibilidad a la profilina suelen tolerar los alimentos cocinados.
Por su parte, los CCD o determinantes carbohidratados son un marcador de reactividad cruzada y no provocan reacciones alérgicas. Están en el polen y en alimentos de origen vegetal, así como en venenos de insectos, y son responsables de pruebas alérgicas positivas sin significado clínico.
La clínica de alergia a los frutos de cáscara puede variar desde síntomas orofaríngeos leves y aislados tipo picor/ardor en lengua y labios (síndrome de alergia oral) hasta reacciones de anafilaxia potencialmente mortales con hipotensión y broncoespasmo. Dentro de este amplio abanico pueden aparecer síntomas rinoconjuntivales (estornudos, mucosidad y lagrimeo), enrojecimiento cutáneo, síntomas digestivos (dolor abdominal, vómitos, diarrea), urticaria o angioedema. Los síntomas pueden desarrollarse minutos después de ingerir el fruto seco, o tardar algunas horas. La sensibilización frente a proteínas de almacenamiento y a las LTP suele indicar reacciones más graves.
Las reacciones de anafilaxia por frutos secos de cáscara son más frecuentes en personas con diagnóstico de asma, con episodios previos de reacciones graves y en aquellos que han presentado reacciones previas con trazas.
Como en otras alergias alimentarias, en los adultos existe una serie de cofactores importantes en el desarrollo de reacciones sistémicas como son el ayuno, el ejercicio físico, la menstruación, o la toma concomitante de alcohol o antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
Los frutos secos de cáscara no suelen provocar síntomas por inhalación, aunque se han descrito casos poco frecuentes de reacciones alérgicas por inhalación de vapores de cocción de frutos secos y por contacto (compartir utensilios de cocina, por besos, etc.)
Evitar el alimento responsable y leer meticulosamente el etiquetado de los alimentos manufacturados constituyen la principal recomendación. Hay que tener en cuenta el uso generalizado de los frutos de cáscara en salsas, helados, pastelería, bollería o en aceites, que pueden ser fuente de alérgenos ocultos causantes de reacciones accidentales. En cuanto a la exención de frutos de cáscara en la dieta, las recomendaciones deben individualizarse. La mayor parte de las personas alérgicas toleran cantidades mínimas (trazas); solo un reducido número de pacientes pueden presentar reacciones alérgicas con esas cantidades. Como siempre, en caso de reacciones graves o alto grado de sensibilización, es importante conocer el uso y el manejo de un autoinyector de adrenalina.
Las personas suelen ser alérgicas tanto al anacardo como al pistacho (ambas junto al mango que es una fruta, pertenecen a la familia de las Anacardiáceas), o a la nuez y la nuez de nogal, debido a la similitud de las proteínas.
Generalmente, no se necesita evitar coco ni nuez moscada, salvo que se sea alérgico a ellos.
Es importante verificar que los aceites de cocción o fritura no estén contaminados.