Alergia alimentaria en adultos: más allá de los alérgenos “clásicos”
Un reciente estudio realizado en una amplia cohorte de pacientes adultos atendidos en un hospital de Países Bajos confirma algo que cada vez se observa más en consulta: la alergia alimentaria es diversa, cambiante y no se limita a los alérgenos más conocidos.
El trabajo identifica casi 200 alimentos implicados en reacciones compatibles con alergia, con un papel especialmente relevante de frutas, frutos secos, legumbres y semillas. Además, muestra que la gravedad de las reacciones no se restringe a unos pocos alimentos tradicionalmente considerados de alto riesgo.
Aunque se trata de un estudio retrospectivo realizado en un entorno hospitalario especializado —por lo que sus resultados no pueden interpretarse como prevalencias poblacionales—, ofrece una fotografía muy útil de lo que está ocurriendo en la práctica clínica real.
¿Qué nos dicen estos datos?
Algunas ideas clave que se desprenden del estudio:
- Casi cualquier alimento puede estar implicado en una reacción alérgica, no solo los 8 grandes alérgenos clásicos o los 14 regulados en la UE.
- En adultos europeos, frutas, frutos secos, legumbres y semillas tienen un peso especialmente importante.
- La gravedad no es exclusiva de unos pocos alimentos: determinadas frutas (incluidas algunas tropicales) y semillas pueden asociarse a reacciones graves en personas sensibilizadas.
- No todas las legumbres se comportan igual: el riesgo puede variar entre cacahuete, distintas judías o productos de soja según su grado de procesamiento.
- El etiquetado obligatorio es fundamental, pero no cubre todos los alimentos capaces de provocar reacciones importantes.
¿Qué implica esto para pacientes y familias?
En la práctica diaria, estos datos refuerzan varios mensajes importantes:
- Ante la sospecha de alergia a un alimento, es esencial acudir al alergólogo.
- Las pruebas diagnósticas (prick test, IgE específica, estudio de componentes moleculares) son herramientas útiles, pero no siempre existen para todos los alimentos y pueden dar resultados falsamente negativos.
- En algunos casos, la prueba de referencia sigue siendo la provocación oral controlada, realizada en un entorno sanitario.
- Las personas con alergias moderadas o graves deben contar con un plan de acción individualizado y, cuando esté indicado, disponer de medicación de rescate, incluida adrenalina.
Un mensaje claro: diversidad, prevención e investigación
Para AEPNAA, este estudio refuerza tres líneas fundamentales de trabajo:
- La necesidad de mejor información y etiquetado claro.
- Más investigación en alimentos emergentes, como frutas exóticas, semillas o nuevas fuentes de proteína vegetal.
- Un mejor acceso a los servicios de alergología, que permita una valoración individualizada y rigurosa en cada caso.
La alergia alimentaria no es una realidad estática ni limitada a unos pocos productos. Es diversa, evoluciona y exige información, formación y sistemas sanitarios preparados para dar respuesta.






