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Escolarización segura

La asociación reclama compromisos concretos para que todos los centros educativos dispongan de protocolos de actuación, personal formado y autoinyectores de adrenalina. La iniciativa da continuidad al manifiesto “Cada minuto cuenta”, presentado en el Congreso de los Diputados.

La Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA) ha pedido a los partidos políticos que concurren a las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026 que incorporen en sus programas electorales medidas para garantizar la seguridad de los menores con riesgo de anafilaxia en los centros educativos.

El objetivo es conseguir una protección efectiva y homogénea en toda España, independientemente de la comunidad autónoma en la que estudien los niños y adolescentes con alergias.

“No estamos pidiendo privilegios ni planteando una reivindicación ajena a nuestro sistema educativo. Estamos reclamando que los principios de protección, inclusión y dotación de recursos que ya recoge la ley se traduzcan en medidas concretas para los alumnos con riesgo de anafilaxia. La seguridad de un niño no puede depender de la comunidad autónoma en la que estudia”, afirma Ángel Sánchez, presidente de AEPNAA.

De “Cada minuto cuenta” a los programas electorales

La petición a los partidos políticos da continuidad al manifiesto “Cada minuto cuenta”, presentado por AEPNAA el 20 de abril de 2026 en el Congreso de los Diputados, con el que la asociación reclama una protección efectiva frente a la anafilaxia en todos los centros educativos.

Entre sus principales reivindicaciones figuran la implantación de protocolos de actuación, la formación y protección del personal educativo, la disponibilidad de autoinyectores de adrenalina, los planes individualizados de atención y una mayor coordinación entre las administraciones educativas y sanitarias.

Conoce las cinco reivindicaciones del manifiesto “Cada minuto cuenta” 

AEPNAA quiere que estos compromisos pasen a formar parte de los programas electorales y, posteriormente, se traduzcan en medidas concretas que garanticen la seguridad de los estudiantes con riesgo de anafilaxia en cualquier comunidad autónoma.

La seguridad de estos menores no puede depender únicamente de la iniciativa de las familias o de la buena disposición de los centros. Es necesario establecer medidas organizativas, recursos y responsabilidades claramente definidos.

De las reivindicaciones a las medidas concretas

Desde la presentación del manifiesto, AEPNAA ha impulsado distintas iniciativas institucionales para avanzar en la prevención y atención de la anafilaxia en las escuelas.

Entre ellas destacan las declaraciones institucionales aprobadas por los parlamentos de Cataluña, Madrid y Canarias, así como la instrucción puesta en marcha por el Gobierno de las Islas Baleares, que establece medidas de protección frente a la anafilaxia en los centros educativos.

“Baleares ha demostrado que se puede pasar de los compromisos a los hechos. Es un precedente muy importante que queremos reconocer y que demuestra que existen soluciones viables. Confiamos en seguir avanzando desde el diálogo y la colaboración con todas las administraciones”, señala Ángel Sánchez.

AEPNAA mantiene también conversaciones con otras comunidades autónomas, entre ellas la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia y Extremadura, entre otras, para promover avances en esta misma dirección.

Una responsabilidad compartida por las administraciones

La petición de AEPNAA se apoya en la legislación educativa vigente. La Ley Orgánica de Educación (LOE), en su redacción tras la reforma introducida por la LOMLOE, recoge principios de inclusión, igualdad de oportunidades y atención a las necesidades específicas de los estudiantes.

En particular, sus artículos 71 y 72 ofrecen un marco para impulsar medidas de protección, formación y dotación de recursos, que AEPNAA considera necesario concretar para los menores con riesgo de anafilaxia.

La asociación reclama también que el futuro Gobierno de España, en colaboración con las comunidades autónomas, promueva criterios comunes que faciliten el desarrollo de normativas sobre protocolos de actuación, formación y disponibilidad de medicación de emergencia.

«La anafilaxia es una emergencia médica en la que cada minuto cuenta. No podemos permitir que la falta de formación o de acceso a la adrenalina ponga en riesgo la vida de un menor. Queremos que la próxima legislatura sea la de la consolidación de unas escuelas verdaderamente seguras en toda España», concluye el presidente de AEPNAA.

AEPNAA en los medios

La petición de AEPNAA ha tenido repercusión en distintos medios de comunicación, que se han hecho eco de sus reivindicaciones para garantizar una escolarización segura:

  • Infosalus / Europa Press — AEPNAA reclama a los partidos medidas para garantizar la seguridad escolar de los menores con riesgo de anafilaxia.
  • Demócrata — AEPNAA insta a los partidos a blindar la seguridad escolar de menores con riesgo de anafilaxia.
  • El Cierre Digital — Las alergias alimentarias entran en campaña electoral: AEPNAA exige escolarización segura de los menores con alergias.
  • Medicina Responsable — Compromiso con la escolarización segura, la demanda de los alérgicos de cara a las elecciones.
  • Torrijos Today — AEPNAA reclama medidas para garantizar la seguridad escolar.
Escuelas seguras frente a la anafilaxia

Amapola Munuera, socia de AEPNAA y madre de un niño con alergias alimentarias, defendió en Bruselas la necesidad de una normativa europea común que garantice la prevención y la respuesta ante las reacciones alérgicas graves en los centros educativos.

“A principios de septiembre, mi hijo de seis años empezó un nuevo curso escolar en un colegio nuevo. Tiene alergias alimentarias. Para muchos padres fue un día de alegría; para nosotros, un día lleno de miedo y ansiedad”.

Con estas palabras, Amapola Munuera trasladó al Parlamento Europeo una realidad que conocen muchas familias con niños con alergias alimentarias: la incertidumbre que supone dejar a sus hijos en un centro educativo sin tener la certeza de que existen las medidas necesarias para prevenir una reacción grave y actuar adecuadamente si se produce.

Amapola representó a AEPNAA el pasado 9 de septiembre en Bruselas, durante la jornada Anaphylaxis Preparedness in Action: Creating Safer European Schools for People at Risk of Anaphylaxis, celebrada en el Parlamento Europeo con motivo del lanzamiento de la alianza ACT for Anaphylaxis.

Su intervención, centrada en la perspectiva de las familias y las organizaciones de pacientes, puso sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿qué necesitan los colegios para estar realmente preparados frente a una anafilaxia?

“No podemos dejarlo todo a la buena voluntad de los colegios”

Amapola compartió una experiencia reciente con el nuevo centro educativo de su hijo. El colegio no había facilitado a la familia el menú escolar y, cuando solicitó información, recibió una respuesta tranquilizadora: “No se preocupe, está todo bajo control”.

Pero ¿qué significa realmente tener la situación bajo control?

Para AEPNAA, la seguridad no puede depender únicamente de la sensibilidad, la experiencia o la buena voluntad de los equipos educativos. Los centros escolares necesitan formación, protocolos de actuación claros, respaldo institucional y un marco normativo que establezca sus responsabilidades y garantice los recursos necesarios.

“No podemos dejarlo todo a la buena voluntad, la concienciación o el saber hacer de los colegios, porque no son centros sanitarios. Ellos también necesitan directrices oficiales, claras y vinculantes, además de apoyo institucional”, señaló Amapola.

La cuestión trasciende las fronteras españolas. Aunque existen diferencias entre países y regiones, la falta de una respuesta homogénea ante la anafilaxia sigue siendo una preocupación compartida por las familias europeas.

Cinco medidas para proteger a los niños con alergias alimentarias

Durante su intervención, Amapola recordó las principales reivindicaciones del manifiesto “Cada minuto cuenta”, impulsado por AEPNAA y presentado en el Congreso de los Diputados en abril de 2026.

El documento reclama cinco medidas fundamentales:

  1. Planes de Atención Individualizados para los niños en riesgo, acordados entre las familias, los profesionales sanitarios y los centros educativos.
  2. Protocolos de prevención y actuación ante emergencias, claros, comunes y basados en la evidencia científica.
  3. Formación del personal escolar y cobertura legal explícita para que pueda administrar adrenalina con seguridad.
  4. Acceso inmediato a los autoinyectores de adrenalina, incluida la disponibilidad obligatoria de esta medicación en los botiquines escolares.
  5. Coordinación permanente entre las administraciones educativas y sanitarias para garantizar la aplicación efectiva de estas medidas.

Munuera recordó que el manifiesto ya ha recibido apoyos parlamentarios autonómicos, entre ellos los de Canarias, Cataluña y Madrid, pero insistió en que las iniciativas territoriales, aunque necesarias, no son suficientes para garantizar una protección equivalente a todos los niños.

“La vida de un niño no puede depender de su nacionalidad ni de su código postal”, afirmó.

Durante su intervención, Amapola reclamó un marco normativo europeo común y vinculante que permita avanzar hacia una respuesta coordinada frente a la anafilaxia en los centros educativos.

También recordó que la Unión Europea ya ha dado pasos importantes en materia de seguridad alimentaria, especialmente a través de la regulación del etiquetado de alérgenos, y defendió la necesidad de avanzar ahora en la protección de los menores durante su jornada escolar.

Su mensaje final fue una llamada a la responsabilidad de las instituciones: “No podemos volver a fallarles a nuestros hijos. Protegerlos es nuestro deber. Tenemos la oportunidad de actuar ahora, y por tanto, la responsabilidad de hacerlo”.

Para AEPNAA, el objetivo sigue siendo el mismo que inspira “Cada minuto cuenta”: que ningún niño esté desprotegido frente a una anafilaxia en su centro educativo.

Alianza europea por la anafilaxia

La nueva Alianza, presentada en el Parlamento Europeo, reúne a organizaciones de pacientes, sociedades científicas y profesionales sanitarios para impulsar medidas que mejoren la prevención y la respuesta ante la anafilaxia en Europa.

Ángel Sánchez, presidente de AEPNAA, ha sido elegido copresidente de ACT for Anaphylaxis Alliance, una nueva iniciativa europea que busca mejorar la protección de las personas en riesgo de sufrir una anafilaxia, especialmente en aquellos entornos donde la respuesta inmediata ante una emergencia puede resultar decisiva.

Sánchez comparte esta responsabilidad con la profesora Antonella Muraro, representante de la red científica europea GA²LEN, en una Alianza que pretende impulsar cambios en las políticas públicas para garantizar una respuesta más rápida y eficaz ante las reacciones alérgicas graves.

La iniciativa se presentó oficialmente el pasado 9 de septiembre en el Parlamento Europeo, en Bruselas, durante una jornada presidida por el eurodiputado húngaro András Kulja en el marco de la Presidencia Húngara, que reunió a especialistas en alergología y medicina de emergencias, representantes de organizaciones de pacientes y responsables políticos europeos.

AEPNAA forma parte de las organizaciones integrantes de esta plataforma, que cuenta también con la participación de entidades como la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), la Sociedad Europea de Medicina de Emergencias (EUSEM) y la plataforma internacional de asociaciones de pacientes GAAPP, entre otras.

Una respuesta común ante una emergencia en la que cada minuto cuenta

La anafilaxia es una reacción alérgica grave que puede comprometer la vida en cuestión de minutos. Sin embargo, la preparación para reconocerla y actuar sigue siendo desigual entre los países europeos.

La formación de las personas que pueden presenciar una reacción, la disponibilidad de adrenalina de emergencia o la cobertura legal de quienes deben administrarla son algunas de las cuestiones que todavía presentan importantes diferencias.

ACT for Anaphylaxis nace precisamente para reducir estas desigualdades. Su nombre responde a tres grandes prioridades: Access, Care & Training (Acceso, Atención y Formación).

La Alianza pretende facilitar la colaboración entre las organizaciones de pacientes, los profesionales sanitarios, los responsables políticos y otros sectores implicados para compartir experiencias que ya funcionan, identificar carencias y promover iniciativas comunes.

Para Ángel Sánchez, la prioridad es que la protección de los niños y jóvenes en riesgo de anafilaxia no dependa del país en el que viven.

“Los pacientes y sus cuidadores necesitan tener la tranquilidad de que la preparación ante una emergencia no se detiene en las fronteras nacionales. Aunque los colegios son entornos educativos y no centros sanitarios, su personal necesita la formación adecuada y claridad jurídica para actuar con decisión”, señala el presidente de AEPNAA.

Sánchez recuerda también que existen modelos internacionales y europeos que ya han demostrado su eficacia, desde la disponibilidad de medicación de emergencia en los centros educativos hasta la implantación de planes de atención individualizados para cada niño.

“Ahora necesitamos extender estas buenas prácticas por toda Europa para que ningún niño o joven quede desprotegido”, añade.

Ocho propuestas para mejorar la respuesta ante la anafilaxia

Coincidiendo con su presentación, ACT for Anaphylaxis dio a conocer el documento No Time to Lose – A European Call to Action (No hay tiempo que perder: un llamamiento europeo a la acción), que recoge ocho propuestas dirigidas a las instituciones europeas:

  1. Establecer principios comunes europeos para la prevención y la respuesta ante la anafilaxia en entornos de riesgo, comenzando por los centros educativos.
  2. Reconocer la anafilaxia como una emergencia sanitaria en la que el tiempo es decisivo, incorporándola a las estrategias europeas de preparación y seguridad.
  3. Integrar la respuesta ante la anafilaxia en la formación de docentes y personal escolar, incluido el que trabaja en los comedores.
  4. Favorecer la disponibilidad de adrenalina de emergencia en los colegios y otros espacios públicos donde pueda ser necesaria.
  5. Aportar seguridad jurídica a las personas no sanitarias que intervienen en una emergencia, especialmente cuando deben administrar adrenalina.
  6. Incorporar la prevención y respuesta ante la anafilaxia a la seguridad laboral y a la formación profesional, especialmente en sectores como la hostelería, el transporte o el cuidado infantil.
  7. Impulsar financiación europea y nacional para formación, investigación y acceso a los tratamientos de emergencia.
  8. Mejorar la recopilación de datos y el seguimiento de los casos de anafilaxia para detectar desigualdades y evaluar la eficacia de las medidas adoptadas.

Estas propuestas constituyen una hoja de ruta para avanzar hacia una mayor coordinación europea. Su desarrollo requerirá la colaboración de las instituciones comunitarias y los Estados miembros, responsables de buena parte de las competencias sanitarias y educativas.

Aprender de los países que ya han avanzado

La Alianza también ha elaborado un documento de buenas prácticas que analiza las medidas adoptadas en distintos países europeos y permite identificar experiencias que pueden servir de referencia.

Entre los ejemplos presentados figuran Portugal, por su regulación de la formación del personal educativo ante reacciones alérgicas graves; Lituania, por la disponibilidad de autoinyectores de adrenalina en los centros escolares; e Irlanda, por sus disposiciones para facilitar la administración de adrenalina por personal autorizado.

Estas experiencias demuestran que existen soluciones concretas que pueden contribuir a mejorar la seguridad de las personas con alergias graves y que no es necesario partir de cero.

AEPNAA refuerza su trabajo por la seguridad escolar también en Europa

La incorporación de Ángel Sánchez a la copresidencia de ACT for Anaphylaxis representa un nuevo paso en el trabajo que AEPNAA viene desarrollando para conseguir entornos escolares más seguros.

En España, la asociación impulsa el manifiesto “Cada minuto cuenta”, presentado en el Congreso de los Diputados en abril de 2026, que reclama protocolos comunes, formación del personal educativo, acceso a medicación de emergencia, seguridad jurídica y coordinación entre las administraciones sanitarias y educativas.

Son reivindicaciones que ahora encuentran continuidad en el ámbito europeo a través de ACT for Anaphylaxis.

La nueva Alianza inicia su actividad con el propósito de trasladar sus propuestas a las instituciones comunitarias, participar en los procesos de consulta y promover la implantación de medidas que ya han demostrado su utilidad.

El reto es conseguir que la capacidad de responder ante una anafilaxia deje de depender del lugar donde se produzca y que todas las personas en riesgo puedan contar con una protección adecuada.

Anafilaxia en la escuela

El pasado lunes 20 de abril vivimos uno de los momentos más importantes para AEPNAA en los últimos años. El Congreso de los Diputados acogió la presentación del manifiesto “Cada minuto cuenta”, una iniciativa que pone el foco en una realidad urgente: la seguridad de los niños y niñas con alergias graves en los centros educativos.

Pero más allá del marco institucional, lo que realmente marcó la jornada fueron las historias en primera persona.

Testimonio de las familias durante la presentación del Manifiesto

Testimonio de las familias durante la presentación del manifiesto “Cada minuto cuenta”.

Cuando el miedo entra en el aula

Madres de niños con alergias alimentarias compartieron su día a día con una claridad que dejó poco espacio a la indiferencia:
el miedo constante, la incertidumbre, la necesidad de explicar una y otra vez la gravedad de una anafilaxia, la falta de formación en los centros y, en demasiadas ocasiones, la sensación de no ser comprendidos.

Hablaron también de lo que no siempre se ve: de niños que no pueden participar en excursiones, celebraciones o actividades escolares con normalidad; de decisiones difíciles; de la exclusión silenciosa.

Porque la anafilaxia no es una posibilidad remota. Es un riesgo real que puede aparecer en minutos.

Escuelas preparadas para actuar

El manifiesto presentado por AEPNAA plantea medidas claras y necesarias:

  • Protocolos comunes en todos los centros educativos
  • Formación del profesorado para actuar ante una emergencia
  • Disponibilidad de autoinyectores de adrenalina
  • Planes individualizados para menores en riesgo
  • Coordinación efectiva entre Sanidad y Educación

Medidas que no son nuevas, pero sí urgentes.

Durante el acto, profesionales de las sociedades médicas, SEICAP y SEAIC recordaron una idea clave: en una anafilaxia, esperar no es una opción.

Un paso adelante: hacia una normativa común

Uno de los anuncios más relevantes de la jornada fue el compromiso de avanzar hacia una normativa que regule la prevención, detección y atención de la anafilaxia en los centros educativos. Lo hizo el Gobierno de las Islas Baleares donde ya se trabaja, conjuntamente entre Sanidad y Educación, para que esa legislación sea una realidad cuanto antes.

Un paso imprescindible para garantizar que la respuesta no dependa del centro, de la comunidad autónoma o de la buena voluntad, sino de un marco común que proteja a todos los menores y dé seguridad al profesorado.

Una cuestión de derechos, no de excepciones

Desde AEPNAA llevamos años trabajando para que esta realidad deje de ser invisible. No puede ser que la seguridad de un niño o niña dependa del colegio que le toque. No puede ser que haya menores que queden fuera de actividades por falta de recursos o conocimiento.

Hablamos de inclusión, de igualdad y de derechos. Y también de convivencia: de construir entornos educativos donde la alergia alimentaria se entienda, se respete y se gestione con normalidad.

Revive la sesión completa

Si no pudiste seguir el acto o quieres verlo con más detalle, puedes acceder aquí a la sesión completa del Congreso.

Porque cada minuto cuenta

El manifiesto no es solo una declaración: es una hoja de ruta. Una llamada a actuar. Un compromiso colectivo.

Como señaló el presidente de AEPNAA, Ángel Sánchez, durante el acto: “No queremos que ninguna normativa lleve el nombre de ningún niño o niña con alergia alimentaria”.

Porque cuando hablamos de anafilaxia, hablamos de tiempo. Y cuando hablamos de niños, no hay margen para esperar.

Cada minuto cuenta.