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Autoinyector de adrenalina

Siempre que hablas con una persona que tiene que comprar autoinyectores a causa de la alergia surgen dos cuestiones: tienen la vida muy corta y, son muy caros. Esto es lo que nos cuentan los socios de AEPNAA:

“Mi hijo tiene diez autoinyectores: dos en clase, dos en el comedor, cuatro en casa de sus abuelos y dos en casa. Cada vez que se cambian son 200 euros”.

“En 2025 y 2024 los compraba y no llegaban a 9 meses”.

“Con suerte casi 1 año y siempre indicando a la farmacia que revise la fecha más larga”.

Estos son algunos de los comentarios que AEPNAA ha recibido durante la recogida de datos para el estudio “Autoinyectores de adrenalina: vida útil vs. vida real”, presentado en el 50º Congreso de SEICAP.

El trabajo, desarrollado por AEPNAA pone cifras a una realidad cotidiana para muchas familias: la necesidad constante de renovar autoinyectores con fechas de caducidad muy ajustadas y el impacto que esto tiene en su organización diaria y en su economía.

Ángel Sánchez y Cristina Ortega Casanueva en el 50º Congreso de SEICAP 2026.

Una preocupación que lleva años sin resolverse

No es la primera vez que AEPNAA pone el foco sobre esta situación. Ya en 2022, la asociación presentó, junto a especialistas del Hospital Clínic de Barcelona, un póster en el Congreso de SEAIC sobre el perfil de consumo de autoinyectores de adrenalina y las consideraciones respecto a su precio.

Aquel trabajo ya advertía de problemas que siguen plenamente vigentes cuatro años después: la corta caducidad de los autoinyectores, las dificultades para conseguir suficientes dispositivos prescritos, los problemas de abastecimiento y la percepción generalizada de que su coste es demasiado elevado.

El nuevo estudio presentado en SEICAP confirma que, pese al tiempo transcurrido, las familias continúan enfrentándose prácticamente a las mismas dificultades.

La adrenalina salva vidas

La administración inmediata de adrenalina es el tratamiento de elección ante una reacción anafiláctica. Sin embargo, la realidad demuestra que los pacientes y familias siguen enfrentándose a dificultades que van más allá del propio uso del dispositivo: la corta vida útil de los autoinyectores y la necesidad constante de renovación.

Muchas familias necesitan disponer de varios autoinyectores repartidos entre distintos entornos cotidianos, lo que obliga a revisar continuamente fechas de caducidad y renovar dispositivos que, afortunadamente, en muchas ocasiones ni siquiera han llegado a utilizarse.

Los testimonios recogidos durante la encuesta reflejan una preocupación compartida entre las familias: la sensación de que los dispositivos llegan con márgenes de uso demasiado ajustados para la realidad diaria de los pacientes.

Un estudio basado en vida real

Con el objetivo de conocer la vida útil real de los distintos autoinyectores de adrenalina disponibles, AEPNAA ha realizado una encuesta durante el mes de abril de 2026 dirigida tanto a asociados de la entidad como a población general usuaria de estos dispositivos.

El cuestionario recogía información relacionada con:

  • Tipo de autoinyector.
  • Fecha de dispensación en farmacia.
  • Fecha de caducidad.

Se recibieron 483 respuestas, de las cuales se analizaron finalmente 473 tras excluir aquellas consideradas no coherentes.

Resultados del estudio

Los resultados muestran diferencias entre dispositivos en cuanto a su vida media útil:

  • Altellus® (n=239): 11,38 ± 3,77 meses.
  • Jext® (n=194): 11,29 ± 3,62 meses.
  • Anapen® (n=40): 8,21 ± 2,61 meses.

Estos datos reflejan que la duración efectiva del autoinyector puede variar de forma apreciable según el dispositivo dispensado.

La diferencia entre disponer de unos meses adicionales de vida útil o tener que renovar el dispositivo antes de tiempo puede resultar muy relevante para familias que necesitan mantener varios autoinyectores activos de forma simultánea.

Un tema con impacto directo en pacientes y familias

La presentación de este trabajo en el Congreso de SEICAP pone sobre la mesa una realidad cotidiana para miles de personas con riesgo de anafilaxia.

El debate sobre la accesibilidad, duración y renovación de los autoinyectores de adrenalina resulta fundamental para avanzar hacia una mejor calidad de vida de los pacientes y una atención más centrada en sus necesidades reales.

Lo que solicita AEPNAA

Este estudio impulsado por AEPNAA aporta datos sobre una cuestión poco analizada hasta ahora y contribuye a visibilizar una realidad que afecta a miles de familias: la necesidad de seguir avanzando en medidas que reduzcan la carga que asumen las familias y garanticen un acceso adecuado a estos dispositivos esenciales. Por eso, en fechas próximas la Asociación se reunirá con los tres fabricantes de autoinyectores para presentarles los resultados del estudio y tratar de alcanzar acuerdos sobre las medidas a adoptar para que la vida útil de los dispositivos sea mayor cuando el paciente los adquiere en las farmacias.

Anafilaxia en la escuela

El pasado lunes 20 de abril vivimos uno de los momentos más importantes para AEPNAA en los últimos años. El Congreso de los Diputados acogió la presentación del manifiesto “Cada minuto cuenta”, una iniciativa que pone el foco en una realidad urgente: la seguridad de los niños y niñas con alergias graves en los centros educativos.

Pero más allá del marco institucional, lo que realmente marcó la jornada fueron las historias en primera persona.

Testimonio de las familias durante la presentación del Manifiesto

Testimonio de las familias durante la presentación del manifiesto “Cada minuto cuenta”.

Cuando el miedo entra en el aula

Madres de niños con alergias alimentarias compartieron su día a día con una claridad que dejó poco espacio a la indiferencia:
el miedo constante, la incertidumbre, la necesidad de explicar una y otra vez la gravedad de una anafilaxia, la falta de formación en los centros y, en demasiadas ocasiones, la sensación de no ser comprendidos.

Hablaron también de lo que no siempre se ve: de niños que no pueden participar en excursiones, celebraciones o actividades escolares con normalidad; de decisiones difíciles; de la exclusión silenciosa.

Porque la anafilaxia no es una posibilidad remota. Es un riesgo real que puede aparecer en minutos.

Escuelas preparadas para actuar

El manifiesto presentado por AEPNAA plantea medidas claras y necesarias:

  • Protocolos comunes en todos los centros educativos
  • Formación del profesorado para actuar ante una emergencia
  • Disponibilidad de autoinyectores de adrenalina
  • Planes individualizados para menores en riesgo
  • Coordinación efectiva entre Sanidad y Educación

Medidas que no son nuevas, pero sí urgentes.

Durante el acto, profesionales de las sociedades médicas, SEICAP y SEAIC recordaron una idea clave: en una anafilaxia, esperar no es una opción.

Un paso adelante: hacia una normativa común

Uno de los anuncios más relevantes de la jornada fue el compromiso de avanzar hacia una normativa que regule la prevención, detección y atención de la anafilaxia en los centros educativos. Lo hizo el Gobierno de las Islas Baleares donde ya se trabaja, conjuntamente entre Sanidad y Educación, para que esa legislación sea una realidad cuanto antes.

Un paso imprescindible para garantizar que la respuesta no dependa del centro, de la comunidad autónoma o de la buena voluntad, sino de un marco común que proteja a todos los menores y dé seguridad al profesorado.

Una cuestión de derechos, no de excepciones

Desde AEPNAA llevamos años trabajando para que esta realidad deje de ser invisible. No puede ser que la seguridad de un niño o niña dependa del colegio que le toque. No puede ser que haya menores que queden fuera de actividades por falta de recursos o conocimiento.

Hablamos de inclusión, de igualdad y de derechos. Y también de convivencia: de construir entornos educativos donde la alergia alimentaria se entienda, se respete y se gestione con normalidad.

Revive la sesión completa

Si no pudiste seguir el acto o quieres verlo con más detalle, puedes acceder aquí a la sesión completa del Congreso.

Porque cada minuto cuenta

El manifiesto no es solo una declaración: es una hoja de ruta. Una llamada a actuar. Un compromiso colectivo.

Como señaló el presidente de AEPNAA, Ángel Sánchez, durante el acto: “No queremos que ninguna normativa lleve el nombre de ningún niño o niña con alergia alimentaria”.

Porque cuando hablamos de anafilaxia, hablamos de tiempo. Y cuando hablamos de niños, no hay margen para esperar.

Cada minuto cuenta.