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Escuelas seguras frente a la anafilaxia

El Govern de les Illes Balears ha dado un paso decisivo para proteger a los niños y adolescentes con alergias alimentarias en el entorno escolar. Coincidiendo con el Día Mundial de la Alergia, las consejerías de Salud y Educación han presentado una instrucción conjunta que establece un marco común de prevención y actuación ante las reacciones alérgicas graves en los centros educativos públicos no universitarios.

Desde AEPNAA celebramos esta medida, que responde a una reivindicación histórica de las familias y marca un precedente de enorme importancia para el resto de comunidades autónomas.

Protocolos, formación y medicación de emergencia

La nueva instrucción contempla protocolos específicos para prevenir, detectar y atender una anafilaxia, así como formación para el personal educativo y criterios homogéneos de actuación en todos los centros.

También refuerza la coordinación entre los ámbitos sanitario y educativo, aporta seguridad jurídica a las personas que tengan que intervenir ante una urgencia vital y garantiza la disponibilidad de medicación de emergencia, incluidos autoinyectores de adrenalina.

Uno de los aspectos más relevantes es que esta disponibilidad no se limitará a los colegios en los que haya alumnos con un diagnóstico conocido, sino que se extenderá a todos los centros educativos públicos.

Esta medida es fundamental porque una primera reacción anafiláctica puede producirse en el colegio, antes de que el niño o adolescente haya sido diagnosticado y disponga de su propia medicación.

La seguridad no puede depender de cada centro

El presidente de AEPNAA, Ángel Sánchez, asistió a la presentación de la iniciativa y trasladó el respaldo de la asociación a una medida que recoge las principales demandas de las familias.

«Por fin una comunidad autónoma avanza hacia un marco común que reconoce que la seguridad de los alumnos con alergias alimentarias no puede depender de la buena voluntad de cada centro, sino de protocolos claros, formación, medicación disponible y protección para el personal que actúa ante una emergencia».

Las alergias alimentarias deben tomarse en serio en todos los espacios en los que participan niños y adolescentes: aulas, comedores escolares, excursiones, actividades deportivas, campamentos y espacios de ocio.

Una reacción anafiláctica es una urgencia vital. Saber identificarla, administrar adrenalina rápidamente y activar los servicios de emergencia puede salvar una vida.

Un avance que debe llegar a toda España

La iniciativa de Baleares demuestra que es posible avanzar hacia centros educativos más seguros, preparados e inclusivos. Sin embargo, la protección de los niños y adolescentes con alergias alimentarias continúa siendo desigual según la comunidad autónoma o el centro en el que estén escolarizados.

Por ello, desde AEPNAA reclamamos que este modelo sirva de impulso para la adopción de medidas similares en todo el territorio nacional.

Todos los centros educativos deberían contar con:

  • Protocolos claros de prevención y actuación ante una reacción alérgica.
  • Personal formado para reconocer una anafilaxia y responder adecuadamente.
  • Autoinyectores de adrenalina disponibles para situaciones de emergencia.
  • Planes individualizados para los alumnos con alergias conocidas.
  • Coordinación entre las familias, los centros educativos y los profesionales sanitarios.
  • Protección y seguridad jurídica para las personas que intervienen ante una urgencia.

El respaldo de las instituciones

Con motivo del Día Mundial de la Alergia, celebrado el 8 de julio, AEPNAA ha remitido una Declaración Institucional a los parlamentos autonómicos para impulsar una mayor concienciación sobre la alergia alimentaria y la anafilaxia y promover medidas comunes de protección en el ámbito educativo.

La Declaración fue leída el pasado 2 de julio en el Pleno de la Asamblea de Madrid, en el Parlament de Catalunya y también en el de las Islas Canarias. Los tres parlamentos reafirmaron su compromiso con las personas que conviven con enfermedades alérgicas y con sus familias.

Entre sus prioridades se encuentran la formación y protección del personal de los centros, la implantación de protocolos de prevención y actuación, la disponibilidad de medicación de emergencia y la coordinación efectiva entre los sistemas sanitario y educativo.

Cada minuto cuenta

Estas demandas forman parte del trabajo de incidencia que AEPNAA desarrolla desde hace meses y que tuvo uno de sus principales hitos el pasado 20 de abril, con la lectura en el Congreso de los Diputados del Manifiesto «Cada minuto cuenta».

El Manifiesto está respaldado por sociedades médicas y entidades como SEAIC, SEICAP, EAACI, el Foro Español de Pacientes y la Red Europea Global de Alergia y Asma, GA2LEN.

El avance anunciado en Baleares nos demuestra que el cambio es posible, pero debemos seguir trabajando para que la seguridad de los niños y adolescentes con alergias alimentarias no dependa del territorio en el que viven.

Ante una anafilaxia no hay tiempo que perder. Todos los centros deben saber cómo actuar y disponer de los medios necesarios para hacerlo.

Ante una reacción alérgica grave, cada minuto cuenta.

Autoinyector de adrenalina

Siempre que hablas con una persona que tiene que comprar autoinyectores a causa de la alergia surgen dos cuestiones: tienen la vida muy corta y, son muy caros. Esto es lo que nos cuentan los socios de AEPNAA:

“Mi hijo tiene diez autoinyectores: dos en clase, dos en el comedor, cuatro en casa de sus abuelos y dos en casa. Cada vez que se cambian son 200 euros”.

“En 2025 y 2024 los compraba y no llegaban a 9 meses”.

“Con suerte casi 1 año y siempre indicando a la farmacia que revise la fecha más larga”.

Estos son algunos de los comentarios que AEPNAA ha recibido durante la recogida de datos para el estudio “Autoinyectores de adrenalina: vida útil vs. vida real”, presentado en el 50º Congreso de SEICAP.

El trabajo, desarrollado por AEPNAA pone cifras a una realidad cotidiana para muchas familias: la necesidad constante de renovar autoinyectores con fechas de caducidad muy ajustadas y el impacto que esto tiene en su organización diaria y en su economía.

Ángel Sánchez y Cristina Ortega Casanueva en el 50º Congreso de SEICAP 2026.

Una preocupación que lleva años sin resolverse

No es la primera vez que AEPNAA pone el foco sobre esta situación. Ya en 2022, la asociación presentó, junto a especialistas del Hospital Clínic de Barcelona, un póster en el Congreso de SEAIC sobre el perfil de consumo de autoinyectores de adrenalina y las consideraciones respecto a su precio.

Aquel trabajo ya advertía de problemas que siguen plenamente vigentes cuatro años después: la corta caducidad de los autoinyectores, las dificultades para conseguir suficientes dispositivos prescritos, los problemas de abastecimiento y la percepción generalizada de que su coste es demasiado elevado.

El nuevo estudio presentado en SEICAP confirma que, pese al tiempo transcurrido, las familias continúan enfrentándose prácticamente a las mismas dificultades.

La adrenalina salva vidas

La administración inmediata de adrenalina es el tratamiento de elección ante una reacción anafiláctica. Sin embargo, la realidad demuestra que los pacientes y familias siguen enfrentándose a dificultades que van más allá del propio uso del dispositivo: la corta vida útil de los autoinyectores y la necesidad constante de renovación.

Muchas familias necesitan disponer de varios autoinyectores repartidos entre distintos entornos cotidianos, lo que obliga a revisar continuamente fechas de caducidad y renovar dispositivos que, afortunadamente, en muchas ocasiones ni siquiera han llegado a utilizarse.

Los testimonios recogidos durante la encuesta reflejan una preocupación compartida entre las familias: la sensación de que los dispositivos llegan con márgenes de uso demasiado ajustados para la realidad diaria de los pacientes.

Un estudio basado en vida real

Con el objetivo de conocer la vida útil real de los distintos autoinyectores de adrenalina disponibles, AEPNAA ha realizado una encuesta durante el mes de abril de 2026 dirigida tanto a asociados de la entidad como a población general usuaria de estos dispositivos.

El cuestionario recogía información relacionada con:

  • Tipo de autoinyector.
  • Fecha de dispensación en farmacia.
  • Fecha de caducidad.

Se recibieron 483 respuestas, de las cuales se analizaron finalmente 473 tras excluir aquellas consideradas no coherentes.

Resultados del estudio

Los resultados muestran diferencias entre dispositivos en cuanto a su vida media útil:

  • Altellus® (n=239): 11,38 ± 3,77 meses.
  • Jext® (n=194): 11,29 ± 3,62 meses.
  • Anapen® (n=40): 8,21 ± 2,61 meses.

Estos datos reflejan que la duración efectiva del autoinyector puede variar de forma apreciable según el dispositivo dispensado.

La diferencia entre disponer de unos meses adicionales de vida útil o tener que renovar el dispositivo antes de tiempo puede resultar muy relevante para familias que necesitan mantener varios autoinyectores activos de forma simultánea.

Un tema con impacto directo en pacientes y familias

La presentación de este trabajo en el Congreso de SEICAP pone sobre la mesa una realidad cotidiana para miles de personas con riesgo de anafilaxia.

El debate sobre la accesibilidad, duración y renovación de los autoinyectores de adrenalina resulta fundamental para avanzar hacia una mejor calidad de vida de los pacientes y una atención más centrada en sus necesidades reales.

Lo que solicita AEPNAA

Este estudio impulsado por AEPNAA aporta datos sobre una cuestión poco analizada hasta ahora y contribuye a visibilizar una realidad que afecta a miles de familias: la necesidad de seguir avanzando en medidas que reduzcan la carga que asumen las familias y garanticen un acceso adecuado a estos dispositivos esenciales. Por eso, en fechas próximas la Asociación se reunirá con los tres fabricantes de autoinyectores para presentarles los resultados del estudio y tratar de alcanzar acuerdos sobre las medidas a adoptar para que la vida útil de los dispositivos sea mayor cuando el paciente los adquiere en las farmacias.

Anafilaxia marca la agenda pública

La presentación del Manifiesto “Cada Minuto Cuenta” en el Congreso de los Diputados ha supuesto un paso importante para visibilizar una realidad que miles de familias conocen de primera mano: la necesidad de garantizar una respuesta segura y coordinada ante la anafilaxia en los centros educativos.

En los días posteriores al acto, distintos medios de comunicación de todo el país han comenzado a hacerse eco de esta iniciativa, trasladando al debate público una demanda clara: la seguridad del alumnado con alergia a alimentos no puede depender de la improvisación.

La seguridad en las aulas, en el centro del debate

Medios generalistas y agencias han recogido la necesidad de avanzar hacia una normativa común que garantice la protección del alumnado en todos los centros educativos, así como la importancia de contar con protocolos claros y homogéneos.

Y también medios regionales han contribuido a amplificar este mensaje, reflejando la preocupación compartida en diferentes territorios.

Formación y capacidad de respuesta ante la anafilaxia

Otro de los ejes clave que ha recogido la cobertura mediática es la necesidad de formar a la comunidad educativa para actuar con rapidez y seguridad ante una reacción alérgica grave.

Estos enfoques refuerzan una idea fundamental: la rapidez en la actuación puede marcar la diferencia.

Iniciativas institucionales y contexto normativo

Algunos medios también han puesto el foco en avances concretos en el ámbito autonómico, como el desarrollo de normativas para mejorar la prevención y la respuesta ante reacciones alérgicas graves en los centros educativos.

Estos pasos apuntan en la dirección correcta, pero también evidencian la necesidad de una respuesta coordinada a nivel nacional.

Aumento de las alergias

Algunos medios han abordado la problemática desde una perspectiva más amplia, poniendo el foco en el aumento de las alergias alimentarias y la necesidad de una respuesta estructural desde las instituciones.

Un eco que sigue creciendo

La cobertura mediática incluye también otros medios que han recogido la presentación del Manifiesto y sus principales reivindicaciones:

Así lo cuentan las familias en radio

Eco internacional

Algún medio internacional también ha recogido la información que difundían las agencias:

Un primer paso para el cambio

Este recorrido mediático es importante, pero no es el objetivo final.

El Manifiesto “Cada Minuto Cuenta” nace con una vocación clara: que estas demandas se traduzcan en medidas reales, aplicables y efectivas en todos los centros educativos.

Porque detrás de cada titular hay una realidad cotidiana para muchas familias.
Y porque, cuando hablamos de alergia alimentaria, cada minuto cuenta.

Anafilaxia en la escuela

El pasado lunes 20 de abril vivimos uno de los momentos más importantes para AEPNAA en los últimos años. El Congreso de los Diputados acogió la presentación del manifiesto “Cada minuto cuenta”, una iniciativa que pone el foco en una realidad urgente: la seguridad de los niños y niñas con alergias graves en los centros educativos.

Pero más allá del marco institucional, lo que realmente marcó la jornada fueron las historias en primera persona.

Testimonio de las familias durante la presentación del Manifiesto

Testimonio de las familias durante la presentación del manifiesto “Cada minuto cuenta”.

Cuando el miedo entra en el aula

Madres de niños con alergias alimentarias compartieron su día a día con una claridad que dejó poco espacio a la indiferencia:
el miedo constante, la incertidumbre, la necesidad de explicar una y otra vez la gravedad de una anafilaxia, la falta de formación en los centros y, en demasiadas ocasiones, la sensación de no ser comprendidos.

Hablaron también de lo que no siempre se ve: de niños que no pueden participar en excursiones, celebraciones o actividades escolares con normalidad; de decisiones difíciles; de la exclusión silenciosa.

Porque la anafilaxia no es una posibilidad remota. Es un riesgo real que puede aparecer en minutos.

Escuelas preparadas para actuar

El manifiesto presentado por AEPNAA plantea medidas claras y necesarias:

  • Protocolos comunes en todos los centros educativos
  • Formación del profesorado para actuar ante una emergencia
  • Disponibilidad de autoinyectores de adrenalina
  • Planes individualizados para menores en riesgo
  • Coordinación efectiva entre Sanidad y Educación

Medidas que no son nuevas, pero sí urgentes.

Durante el acto, profesionales de las sociedades médicas, SEICAP y SEAIC recordaron una idea clave: en una anafilaxia, esperar no es una opción.

Un paso adelante: hacia una normativa común

Uno de los anuncios más relevantes de la jornada fue el compromiso de avanzar hacia una normativa que regule la prevención, detección y atención de la anafilaxia en los centros educativos. Lo hizo el Gobierno de las Islas Baleares donde ya se trabaja, conjuntamente entre Sanidad y Educación, para que esa legislación sea una realidad cuanto antes.

Un paso imprescindible para garantizar que la respuesta no dependa del centro, de la comunidad autónoma o de la buena voluntad, sino de un marco común que proteja a todos los menores y dé seguridad al profesorado.

Una cuestión de derechos, no de excepciones

Desde AEPNAA llevamos años trabajando para que esta realidad deje de ser invisible. No puede ser que la seguridad de un niño o niña dependa del colegio que le toque. No puede ser que haya menores que queden fuera de actividades por falta de recursos o conocimiento.

Hablamos de inclusión, de igualdad y de derechos. Y también de convivencia: de construir entornos educativos donde la alergia alimentaria se entienda, se respete y se gestione con normalidad.

Revive la sesión completa

Si no pudiste seguir el acto o quieres verlo con más detalle, puedes acceder aquí a la sesión completa del Congreso.

Porque cada minuto cuenta

El manifiesto no es solo una declaración: es una hoja de ruta. Una llamada a actuar. Un compromiso colectivo.

Como señaló el presidente de AEPNAA, Ángel Sánchez, durante el acto: “No queremos que ninguna normativa lleve el nombre de ningún niño o niña con alergia alimentaria”.

Porque cuando hablamos de anafilaxia, hablamos de tiempo. Y cuando hablamos de niños, no hay margen para esperar.

Cada minuto cuenta.

Anafilaxia en la escuela

El próximo 20 de abril, la Sala Ernest Lluch del Congreso de los Diputados acogerá la presentación del Manifiesto “Cada minuto cuenta”, una iniciativa impulsada por AEPNAA y respaldada por las sociedades médicas (SEICAP, SEAIC) que pone el foco en una realidad urgente: la necesidad de garantizar entornos escolares seguros frente a la anafilaxia.

La anafilaxia es una reacción alérgica grave, de aparición rápida y potencialmente mortal, que exige una actuación inmediata y coordinada. Para miles de niños y niñas en España, convivir con este riesgo forma parte de su día a día, especialmente en el entorno escolar, donde pasan gran parte de su tiempo.

Sin embargo, la respuesta ante una emergencia no siempre está garantizada. La falta de protocolos homogéneos, de formación específica o de acceso ágil a la medicación puede marcar la diferencia en situaciones en las que cada minuto es crucial.

Un compromiso colectivo con medidas concretas en los centros educativos

El Manifiesto nace como un llamamiento a la acción dirigido a instituciones, profesionales y sociedad en su conjunto, con un objetivo claro: avanzar hacia una protección real y eficaz de los menores en el entorno escolar.

Para ello, plantea medidas concretas que deben implementarse en los centros educativos, entre las que destacan:

  • Protocolos claros y comunes para la prevención y actuación ante la anafilaxia.
  • Formación del personal para reconocer y actuar ante una reacción grave.
  • Disponibilidad y acceso a autoinyectores de adrenalina, para cualquier alumno que pueda necesitarlo.
  • Planes individualizados para el alumnado con riesgo conocido.
  • Coordinación efectiva entre Sanidad y Educación.

Estas medidas buscan garantizar una respuesta rápida, segura y basada en la evidencia científica en cualquier centro educativo.

Porque la anafilaxia no siempre avisa, y puede afectar también a menores sin diagnóstico previo, es fundamental que todos los centros estén preparados para responder con rapidez y seguridad.

Un acto para dar visibilidad y avanzar

La presentación del Manifiesto en el Congreso de los Diputados supone un paso importante para dar visibilidad a esta realidad y trasladar a los responsables públicos la necesidad de avanzar en medidas concretas que garanticen la seguridad de todos los menores.

Desde AEPNAA, invitamos a todas las personas interesadas a acompañarnos en este acto y a sumarse a este compromiso colectivo.

Porque, ante la anafilaxia, cada minuto cuenta.

Consejos para un Carnaval seguro

El Carnaval es una fiesta esperada por muchos niños y niñas: disfraces, juegos, música y celebraciones en el cole, en casa o en la calle. Sin embargo, para las familias con alergias alimentarias, también puede ser un momento de alerta extra si no se toman ciertas precauciones.

Desde AEPNAA queremos recordar que disfrutar del Carnaval con seguridad es posible, siempre que se anticipe, se informe y se cuide cada detalle.

Alimentación: el mayor foco de riesgo

En las fiestas de Carnaval es habitual que aparezcan caramelos, dulces, meriendas compartidas o alimentos caseros sin etiquetar. Para evitar sustos:

  • No compartir comida bajo ningún concepto, aunque parezca “segura”.
  • Leer siempre el etiquetado de golosinas y snacks: muchos contienen o pueden contener trazas de leche, huevo, frutos secos, soja u otros alérgenos.
  • Llevar alternativas propias desde casa, para que el niño o la niña tenga opciones seguras y no se sienta excluido.
  • En celebraciones colectivas, priorizar actividades que no giren en torno a la comida (juegos, talleres, concursos de disfraces).

Una buena idea es el llamado “cambio de dulces”: si reciben alimentos que no pueden consumir, se sustituyen después por opciones seguras.

Disfraces, maquillaje y máscaras: ojo a los materiales

No todo el riesgo está en la comida. Algunos elementos típicos del Carnaval también pueden provocar reacciones:

  • Revisar etiquetas de disfraces y complementos: algunos adornos pueden contener látex.
  • Lavar el disfraz antes de usarlo, especialmente en niños con alergias cutáneas o respiratorias, para eliminar restos químicos o ácaros.
  • Usar maquillaje hipoalergénico y hacer siempre una pequeña prueba previa en la piel.
  • Evitar purpurinas, pestañas postizas o productos que puedan irritar ojos y vías respiratorias.
  • Cuidado con las máscaras completas, sobre todo en niños con asma o alergias respiratorias: deben permitir respirar con normalidad.

Comunicación y prevención: claves para la tranquilidad

  • Informar siempre al entorno: profesorado, monitores, familias anfitrionas o responsables de la actividad deben conocer la alergia y cómo actuar ante una reacción.
  • Llevar siempre la medicación de rescate, incluida la adrenalina si está prescrita, y asegurarse de que no se queda olvidada.
  • Supervisión activa, especialmente en fiestas con muchos niños y estímulos.
  • Fomentar el lavado de manos frecuente para reducir riesgos de contaminación cruzada.

Celebrar también es cuidar

El Carnaval puede y debe ser una fiesta inclusiva. Con información, empatía y organización, ningún niño o niña debería quedarse al margen por una alergia alimentaria.

Desde AEPNAA animamos a familias, centros educativos y organizadores a convertir estas celebraciones en espacios seguros, conscientes y respetuosos, donde la diversión vaya siempre de la mano de la prevención.

Porque la alegría del Carnaval es mucho mayor cuando se vive con tranquilidad.

Menores con alergias

Garantizar que un centro educativo pueda responder con rapidez y seguridad ante una reacción alérgica grave puede salvar vidas. Con esta premisa, en AEPNAA hemos iniciado una ronda institucional por las comunidades autónomas para reclamar la implantación de protocolos efectivos y homogéneos que protejan al alumnado con alergias alimentarias y al látex en el entorno escolar.

Madrid inaugura la ronda institucional

El arranque de esta ronda ha tenido lugar en la Comunidad de Madrid, donde el presidente de AEPNAA, Ángel Sánchez, ha mantenido una reunión con el director general de Educación Infantil, Primaria y Especial. En este encuentro, hemos solicitado la adopción de medidas claras y operativas que permitan a los centros educativos actuar con seguridad ante emergencias alérgicas.

Y también una reunión con la Consejería de Sanidad madrileña, subrayando la importancia de una coordinación efectiva entre las áreas de Educación y Sanidad para que la protección del alumnado sea real y no dependa de iniciativas aisladas.

Anafilaxia: una emergencia que requiere respuesta inmediata

Desde AEPNAA recordamos que la anafilaxia es una reacción alérgica grave, de aparición súbita y potencialmente mortal, cuya atención eficaz depende de una actuación inmediata. Por ello, los colegios y otros espacios donde los menores pasan gran parte de su tiempo deben estar preparados, formados y dotados de los recursos necesarios, incluida la disponibilidad de autoinyectores de adrenalina y protocolos de actuación conocidos por el personal.

Un reto creciente de salud pública

España está viviendo un aumento significativo de las enfermedades alérgicas. Según los datos disponibles, la prevalencia de la anafilaxia podría alcanzar hasta el 2% de la población, lo que convierte esta patología en un reto creciente de salud pública, especialmente preocupante en el caso de los menores.

En AEPNAA insistimos en que corresponde a los gobiernos autonómicos, en el marco de sus competencias, desarrollar un marco legal claro y homogéneo que garantice la protección del alumnado con alergias graves, evitando desigualdades entre comunidades.

Próximas reuniones en otras comunidades

Tras el encuentro en Madrid, la ronda institucional continuará en otras comunidades autónomas. Baleares, Asturias y Cantabria serán las siguientes paradas, y posteriormente se sucederán nuevas reuniones con responsables autonómicos para trasladar las mismas demandas: prevención, formación, recursos y protocolos comunes.

Esta iniciativa se enmarca en el reciente respaldo institucional recibido por parte del Congreso de los Diputados, que aprobó por unanimidad y publicó en su Boletín Oficial una declaración institucional por el Día Mundial de la Anafilaxia, instando a los poderes públicos a reforzar la concienciación, la prevención y la respuesta ante emergencias alérgicas, especialmente en el ámbito educativo.

“No podemos perder ni un minuto más. Las alergias están creciendo y, con ellas, los casos de anafilaxia. El respaldo del Congreso es importante, pero ahora debemos pasar de las palabras a los hechos y lograr que las comunidades autónomas implanten protocolos que garanticen que los colegios puedan afrontar con seguridad estas emergencias”, ha señalado el presidente de AEPNAA, Ángel Sánchez.

Desde nuestra Asociación seguiremos trabajando para que esta ronda institucional se traduzca en medidas concretas que garanticen la seguridad y la vida de los menores con alergias en todos los centros educativos, vivan donde vivan.

Anafilaxia en vuelo

Viajar en avión forma parte de la vida cotidiana de millones de personas. Sin embargo, un reciente estudio internacional publicado en JAMA Network Open recuerda que los eventos médicos en vuelo son más frecuentes de lo que solemos pensar y que, entre ellos, las reacciones anafilácticas representan una situación de especial riesgo para las personas con alergia alimentaria.

El estudio analizó 77.790 emergencias médicas ocurridas a bordo de aviones comerciales de 84 aerolíneas entre 2022 y 2023. Los datos son contundentes: se produce una emergencia médica cada 212 vuelos, y aunque la mayoría son de baja gravedad, algunas ponen en riesgo inmediato la vida de la persona afectada.

¿Dónde queda la anafilaxia?

Las reacciones alérgicas graves no son las más frecuentes, pero sí están entre las que con mayor probabilidad llevan a un aterrizaje de emergencia. Según el estudio, los episodios de anafilaxia multiplican la probabilidad de desvío del avión, una cifra comparable a la de otras emergencias graves como convulsiones o alteraciones neurológicas.

Esto no es un dato menor. En un entorno cerrado, a miles de metros de altura, con recursos médicos limitados y acceso retardado a atención hospitalaria, una anafilaxia puede evolucionar de forma muy rápida. La administración precoz de adrenalina es clave, pero no siempre está garantizada ni en tiempo ni en forma.

Volar no debería aumentar el riesgo

Las personas con alergia alimentaria —y especialmente quienes tienen riesgo de anafilaxia— no deberían asumir que volar implica un peligro añadido inevitable. Y, sin embargo, hoy por hoy, en muchos países (incluida España) las medidas preventivas durante el embarque y el vuelo son escasas, desiguales o inexistentes, y dependen en gran medida de la buena voluntad de la aerolínea o de la iniciativa individual del pasajero.

Frente a esta realidad, llama la atención que medidas sencillas, de bajo coste y alto impacto, apenas estén sistematizadas.

Medidas simples que pueden salvar vidas

A partir de la evidencia científica y de la experiencia de las propias familias, hay acciones claras que podrían reducir de forma significativa el riesgo de anafilaxia en vuelo:

  • Información previa y visible: permitir que el pasajero con alergia comunique su situación en el embarque y que esta información llegue de forma efectiva a la tripulación.
  • Protocolos claros para la tripulación sobre alergia alimentaria y anafilaxia, más allá de los primeros auxilios generales.
  • Evitar el servicio de alimentos de riesgo (por ejemplo, frutos secos) cuando se identifica a una persona con alergia grave en el vuelo.
  • Anuncios preventivos no estigmatizantes, informando de la presencia de una persona con alergia grave, cuando sea necesario.
  • Acceso rápido a la medicación de emergencia, incluyendo formación específica en el reconocimiento precoz de la anafilaxia.
  • Respeto y apoyo a las medidas de autoprotección del pasajero (limpieza de asiento, uso de comida propia, etc.).

Ninguna de estas medidas requiere cambios estructurales complejos. Todas son compatibles con la seguridad aérea y con la operativa habitual de los vuelos.

¿Y en España?

A diferencia de otros países, España carece de una política sobre alergia alimentaria en el transporte aéreo. No existen protocolos públicos específicos, ni obligaciones claras para las aerolíneas en materia de prevención de anafilaxia a bordo. Esto deja a las personas con alergia —incluidos niños y adolescentes— en una situación de incertidumbre y desprotección, obligadas a negociar cada vuelo como si fuera una excepción.

El estudio que comentamos demuestra que las emergencias médicas en vuelo no son anecdóticas. La anafilaxia está ahí, ocurre y tiene consecuencias operativas y clínicas relevantes. Ignorarla no es una opción responsable.

Volar con seguridad también es un derecho

Para las personas con alergia alimentaria, la seguridad no empieza cuando ocurre la emergencia, sino mucho antes: en la prevención, en la información y en el reconocimiento de un riesgo real y evitable.

Como sociedad, y como sistema de transporte, tenemos margen para hacerlo mejor. Y hacerlo mejor, en este caso, puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.

Congreso frente anafilaxiaç

El Congreso de los Diputados ha instado a los poderes públicos a reforzar la protección de la ciudadanía frente a las reacciones alérgicas graves, con especial atención a los menores de edad en el ámbito educativo. Lo ha hecho mediante la lectura en el Pleno de una declaración institucional por el Día Mundial de la Anafilaxia, promovida desde AEPNAA y que ha sido publicada en el Boletín Oficial de la Cámara Baja.

La declaración fue leída el pasado 11 de diciembre y aprobada por unanimidad de todos los grupos parlamentarios, un respaldo institucional sin precedentes que reconoce la anafilaxia como una emergencia sanitaria grave, de aparición súbita y potencialmente mortal, que requiere una actuación inmediata.

Un llamamiento claro a la prevención, la formación y la respuesta

El texto aprobado subraya la necesidad de reforzar las políticas públicas de concienciación, prevención, formación y respuesta ante las emergencias alérgicas, poniendo el foco de manera expresa en los colectivos más vulnerables, y en particular en niños y niñas.

En este sentido, el Congreso destaca la importancia de garantizar entornos seguros y preparados en los centros educativos, así como en otros espacios donde los menores desarrollan actividades de ocio y tiempo libre. La escuela debe ser un espacio seguro también para el alumnado con alergias alimentarias y al látex.

Autoinyectores de adrenalina: una medida que salva vidas

Desde AEPNAA recordamos que la disponibilidad de autoinyectores de adrenalina en colegios y otros espacios frecuentados por menores puede resultar decisiva para salvar vidas ante una reacción alérgica grave.

Para que esta protección sea real y efectiva, es imprescindible que las comunidades autónomas, en el marco de sus competencias, impulsen un marco legal claro y homogéneo, acompañado de una coordinación efectiva entre las áreas de Sanidad y Educación.

Un problema de salud pública en aumento

España está viviendo un aumento significativo de las enfermedades alérgicas. Según los últimos datos disponibles, la prevalencia de la anafilaxia podría alcanzar hasta el 2% de la población, lo que convierte esta patología en un desafío creciente de salud pública que exige respuestas urgentes y coordinadas.

AEPNAA inicia una ronda institucional por las comunidades autónomas

En este contexto, AEPNAA ha iniciado, en enero de 2026, una ronda institucional por las comunidades autónomas para reclamar la adopción de medidas urgentes de prevención, la mejora de la preparación de los entornos educativos y la implantación de un marco común de protección frente a las emergencias alérgicas en todo el territorio.

“Estamos pidiendo medidas sencillas y de fácil aplicación. Queremos que las comunidades autónomas legislen cuanto antes para proteger a los colectivos más vulnerables a las reacciones alérgicas graves, y ahora es el momento gracias al apoyo expreso del Congreso de los Diputados a nuestras demandas”, señala Ángel Sánchez, presidente de AEPNAA.

El compromiso del Parlamento frente a la anafilaxia

La declaración institucional leída en el Pleno recoge el compromiso del Parlamento con la concienciación, la prevención y la protección de la vida frente a una reacción alérgica grave, y reconoce la labor de asociaciones de pacientes, familias y profesionales sanitarios, reafirmando el objetivo común de avanzar hacia una sociedad más consciente, segura, formada y solidaria frente a la anafilaxia.

Desde AEPNAA seguiremos trabajando para que este respaldo institucional se traduzca en medidas concretas que protejan la vida y la seguridad de los menores en los centros educativos.