La voz de las familias que reclaman escuelas seguras frente a la anafilaxia llega a Europa
Amapola Munuera, socia de AEPNAA y madre de un niño con alergias alimentarias, defendió en Bruselas la necesidad de una normativa europea común que garantice la prevención y la respuesta ante las reacciones alérgicas graves en los centros educativos.
“A principios de septiembre, mi hijo de seis años empezó un nuevo curso escolar en un colegio nuevo. Tiene alergias alimentarias. Para muchos padres fue un día de alegría; para nosotros, un día lleno de miedo y ansiedad”.
Con estas palabras, Amapola Munuera trasladó al Parlamento Europeo una realidad que conocen muchas familias con niños con alergias alimentarias: la incertidumbre que supone dejar a sus hijos en un centro educativo sin tener la certeza de que existen las medidas necesarias para prevenir una reacción grave y actuar adecuadamente si se produce.
Amapola representó a AEPNAA el pasado 9 de septiembre en Bruselas, durante la jornada Anaphylaxis Preparedness in Action: Creating Safer European Schools for People at Risk of Anaphylaxis, celebrada en el Parlamento Europeo con motivo del lanzamiento de la alianza ACT for Anaphylaxis.
Su intervención, centrada en la perspectiva de las familias y las organizaciones de pacientes, puso sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿qué necesitan los colegios para estar realmente preparados frente a una anafilaxia?
“No podemos dejarlo todo a la buena voluntad de los colegios”
Amapola compartió una experiencia reciente con el nuevo centro educativo de su hijo. El colegio no había facilitado a la familia el menú escolar y, cuando solicitó información, recibió una respuesta tranquilizadora: “No se preocupe, está todo bajo control”.
Pero ¿qué significa realmente tener la situación bajo control?
Para AEPNAA, la seguridad no puede depender únicamente de la sensibilidad, la experiencia o la buena voluntad de los equipos educativos. Los centros escolares necesitan formación, protocolos de actuación claros, respaldo institucional y un marco normativo que establezca sus responsabilidades y garantice los recursos necesarios.
“No podemos dejarlo todo a la buena voluntad, la concienciación o el saber hacer de los colegios, porque no son centros sanitarios. Ellos también necesitan directrices oficiales, claras y vinculantes, además de apoyo institucional”, señaló Amapola.
La cuestión trasciende las fronteras españolas. Aunque existen diferencias entre países y regiones, la falta de una respuesta homogénea ante la anafilaxia sigue siendo una preocupación compartida por las familias europeas.
Cinco medidas para proteger a los niños con alergias alimentarias
Durante su intervención, Amapola recordó las principales reivindicaciones del manifiesto “Cada minuto cuenta”, impulsado por AEPNAA y presentado en el Congreso de los Diputados en abril de 2026.
El documento reclama cinco medidas fundamentales:
- Planes de Atención Individualizados para los niños en riesgo, acordados entre las familias, los profesionales sanitarios y los centros educativos.
- Protocolos de prevención y actuación ante emergencias, claros, comunes y basados en la evidencia científica.
- Formación del personal escolar y cobertura legal explícita para que pueda administrar adrenalina con seguridad.
- Acceso inmediato a los autoinyectores de adrenalina, incluida la disponibilidad obligatoria de esta medicación en los botiquines escolares.
- Coordinación permanente entre las administraciones educativas y sanitarias para garantizar la aplicación efectiva de estas medidas.
Munuera recordó que el manifiesto ya ha recibido apoyos parlamentarios autonómicos, entre ellos los de Canarias, Cataluña y Madrid, pero insistió en que las iniciativas territoriales, aunque necesarias, no son suficientes para garantizar una protección equivalente a todos los niños.
“La vida de un niño no puede depender de su nacionalidad ni de su código postal”, afirmó.
Durante su intervención, Amapola reclamó un marco normativo europeo común y vinculante que permita avanzar hacia una respuesta coordinada frente a la anafilaxia en los centros educativos.
También recordó que la Unión Europea ya ha dado pasos importantes en materia de seguridad alimentaria, especialmente a través de la regulación del etiquetado de alérgenos, y defendió la necesidad de avanzar ahora en la protección de los menores durante su jornada escolar.
Su mensaje final fue una llamada a la responsabilidad de las instituciones: “No podemos volver a fallarles a nuestros hijos. Protegerlos es nuestro deber. Tenemos la oportunidad de actuar ahora, y por tanto, la responsabilidad de hacerlo”.
Para AEPNAA, el objetivo sigue siendo el mismo que inspira “Cada minuto cuenta”: que ningún niño esté desprotegido frente a una anafilaxia en su centro educativo.













