¿Te imaginas un Halloween sin miedo? Ese es el que deseamos todas las personas que tenemos alguna alergia alimentaria o al látex. Poder disfrutar de un terrorífico día sin sustos, con chuches y dulces aptos, máscaras sin látex.

Bases:

  1. Si tienes alguna alergia alimentaria, hazte una foto con tu DISFRAZ TERRORÍFICO.
  2. Si los prefieres envía una foto de tu RECETA SIN SUSTO.
  3. Síguenos en Instagram@somosaepnaao Facebook “Asociación española de personas con alergia a alimentos y látex”, publica tu disfraz o receta con el hashtag #halloweensinmiedo.
  4. Entre todos los participantes sortearemos unos lotes de productos de degustación aptos donados porDulce Consentido, Confitería Marqués y Pastelería Brandao.
  5. El último día para participar será el 5/11/2020 a las 00:00.
  6. La foto de los ganadores se publicará en nuestras redes la semana posterior al sorteo.

¿No dejes de participar!

Entre las preguntas más comunes que realizan los padres de los niños atópicos en la consulta, se encuentra la referente a la dieta. Es cierto que en determinados casos algunos alimentos pueden provocar un empeoramiento de la clínica, pero antes de atribuir dicho efecto a los alimentos ingeridos por el niño, debemos asegurarnos de ello.

El padecer dermatitis atópica predispone a ciertos niños a sufrir alergias alimentarias, pero no ocurre en todos los casos.

La alergia alimentaria y la dermatitis atópica son dos enfermedades asociadas desde el punto de vista epidemiológico, pero no todos los individuos que padecen dermatitis atópica tienen alergias alimentarias y viceversa.

Las alergias alimentarias afectan a un 30% de los niños atópicos. Los más frecuentemente implicados son el huevo, la leche de vaca, soja, pescado y frutos secos. La reacción puede ser aguda, en forma de ronchas (urticaria) o bien aparecer como empeoramiento del eccema.

Investigadores de la Universidad de British Columbia (Vancouver) prefieren referirse a intolerancias alimentarias, en aquellos casos en los que el alimento empeora el eccema o dificulta la recuperación del brote, sin producir otras manifestaciones como habones, dolor abdominal o hinchazón facial.

Estas intolerancias, se manifiestan sobre todo en los lactantes atópicos, y su importancia va siendo menor con la edad.

Este grupo de expertos asegura,en un artículo publicado en la revista “Annals of Allergy, Asthma and Immunology,” que la exacerbación de la dermatitis atópica con los alimentos cobra especial importancia en los tres primeros años de vida, atenuándose después. En muchos pacientes van siendo menores según el niño va creciendo, incluso pueden llegar a desaparecer.

En los lactantes atópicos, la alergia a proteínas de la leche de vaca puede manifestarse hasta en un 50% de los casos, pero no siempre existe un empeoramiento de la dermatitis. Ciertos hidrolizados lácteos pueden ser beneficiosos, pero no la sustitución de la fórmula habitual por leche de soja.

También mencionan que ciertos alimentos como el plátano, el kiwi o las fresas contienen sustancias que favorecen la liberación de histamina, lo que puede producir enrojecimiento de la piel y aumento del picor, independientemente del curso de la dermatitis. A estos alimentos se les puede atribuir erróneamente ser causantes de alergia alimentaria. También es frecuente el efecto irritativo del tomate, que suele producir enrojecimiento peribucal sin corresponder a un proceso alérgico.

Los padres pueden sospechar una intolerancia alimentaria si la dermatitis previa empeora con la introducción de nuevos alimentos.

Debemos prestar atención en estos casos, porque es frecuente que los lactantes atópicos tengan exacerbaciones de su eccema coincidiendo con la introducción de alimentos y no exista una verdadera alergia alimentaria, debiéndose el empeoramiento al cambio que supone un nuevo alimento en la rutina del niño. En estos casos, la actitud adecuada será observar la evolución de la dermatitis, y evitar la restricción alimentaria precoz.

En cualquier caso, será el pediatra el responsable de la alimentación del niño y en casos seleccionados, probará la tolerancia del alimento sospechoso cada cierto tiempo. Los eccemas tienden a mejorar pasado un mes del inicio de la introducción del nuevo alimento, por lo que cualquier modificación en la dieta se haría en aquellos casos que no mejoran con el tratamiento adecuado durante varios meses y siempre que se confirme la existencia de una alergia alimentaria.

Para confirmar la presencia de una alergia alimentaria remitiremos al niño al alergólogo infantil, que le realizará el prick test (punción), en el antebrazo. Esta prueba consiste en la introducción de pequeñas cantidades de posibles alérgenos alimentarios (sustancias que pueden producir alergia) mediante una pequeña punción con una finísima aguja. Algunos expertos aseguran que esta prueba puede generar algunos falsos positivos en atópicos, debido a la gran reactividad de su piel. No debemos someter al niño a dieta alguna si no existe la confirmación clínica de la alergia.

Dra. Cristina García Millán,

Coordinadora de la Unidad de Dermatología Pediátrica del Grupo Pedro Jaén en Madrid

El Doctor José Carlos Moreno Giménez nos acerca a esta patología y nos ofrece las pautas para mejorar el control de la misma.
La dermatitis atópica (DA) es la patología cutánea más frecuente en la etapa infantil   que deteriora de forma importante la calidad de vida de los pacientes y su entorno familiar.

Es una de las dermatosis fáciles de diagnosticar, pero difíciles de manejar. De hecho, podemos decir que no hay una medicación, en el momento actual, capaz de curarla, pero si se disponen de muchas medidas encaminadas a su control que podemos establecer hasta que llegue su curación espontánea, lo que ocurre en la mayoría de las ocasiones con la llegada de la pubertad.

Lesiones de DA en lactante

Lesiones de DA en etapa pubertad/adulta

La base fundamental de la terapia en DA se basa en:

  1. Medidas Generales, haciendo hincapié en el aspecto educativo que tiene como objetivo brindar una información correcta y accesible sobre esta enfermedad a los pacientes y/o las familias. También es fundamental la hidratación para restaurar la barrera cutánea, y el control de los factores exacerbantes.
  2. Control de la inflamación y prurito.
  3. Control de las complicaciones.
  4. Uso racional de los fármacos.

Tratamiento no Farmacológico
El objetivo fundamental es el control de la sequedad cutánea (xerosis), restaurando la función de la barrera cutánea. Para ello debemos evitar aquellos factores que la producen y promover una adecuada hidratación de la piel. Se aconseja:

a. Baño. Es considerado necesario ya que ayuda a reducir la aspereza y el prurito en los pacientes con DA. La frecuencia y la duración del baño, es controvertido, pero se concluye que no influyen significativamente en la severidad de la enfermedad, por lo que en la actualidad se recomienda baño diario de corta duración. Aditivos como polvos de avena o arroz pueden ayudar a calmar el prurito y disminuir la inflamación. La lejía agregada al baño, dos veces por semana, disminuye la presencia de infecciones.

b. Emolientes o hidratantes: Son indispensables en el manejo terapéutico en todos los pacientes con DA independientemente de su severidad, muy especialmente como terapia de mantenimiento. El uso continuo de ellos favorece la disminución del uso de corticoides tópicos.
Generalmente se aplican después del baño y 2 o 3 veces durante el día. La cantidad adecuada está sobre los 130 g/m 2/semana.

c. Vestimenta: La ropa en general juega un rol importante en el manejo de la DA. La ropa interior, la ropa de cama, y en general, toda ropa en contacto con la piel (incluida la de los familiares en contacto con el niño) debe ser preferiblemente de algodón, y evitar los tejidos de lana y de fibra sintética. Es recomendable lavar la ropa antes de utilizarla por primera vez. De la misma forma, resulta útil eliminar las etiquetas de las prendas de vestir, que generan un fenómeno crónico de fricción sobre la piel. El lavado de la ropa del paciente debe ser realizado con jabón no detergente o detergente suave y no deben aplicarse suavizantes.
En la actualidad se dispone de ropa especializada en una variedad de formas que incluyen seda libre de sericina, viscosa y telas impregnadas de plata.

d. Ambiente:En teoría los lugares con altos niveles de contaminantes ambientales son nocivos para los atópicosya que pueden ser irritantes o alergizantes; pero diversos estudios  sobre asociación entre factores ambientales y el aumento de DA, es controvertida. Lo mismo ocurre con la relación con el tabaco.
En cuanto a la convivencia con mascotas, estudios revelan que los perros tienen un efecto protector mientras que la exposición a los gatos está relacionada con mayor riesgo y exacerbación de la DA.

e. Dieta. El impacto de la dieta en DA necesita ser analizado en diferentes etapas de la vida, es decir, las exposiciones prenatales, en el útero, la primera infancia y la edad adulta.

  • La alimentación de las gestantes con alimentos como pescados ricos en ácidos grasos polinsaturados, ofrece un efecto protector, para retardar o evitar la presentación de DA.
  • La lactancia materna, aunque controvertida,parece tener un efecto protector, sobre todo cuando es exclusiva hasta los 6 meses, y en aquellos que no reciben lactancia materna las fórmulas especiales hidrolizadas que han sido desarrolladasofrecen ventajas, reducen el riesgo de DA hasta en un 45% comparada con los que reciben leche entera de vaca.
  • El rol de los alimentos como antígenos en la patogénesis de DA es muy polémica pero

    debemos destacar que las dietas restrictivas, salvo demostración de un alimento determinado, no son útiles y empeoran aún más la ya deteriorada calidad de vida de los niños, con riesgo incluso de desnutrición.

  • El estudio de alergia alimentaria está indicado en las formas moderadas y/o severas de la enfermedad o cuando tengamos la sospecha de que algún alimento está exacerbando o desencadenando el brote.

A modo de conclusión sobre la dieta:

  • NO existe suficiente evidencia para afirmar que existe beneficio en la suplementación con Vit D, aceite de onagra y borraja, zinc, selenio en DA
  • Suplementos con prebióticos y probióticos, disminuyen el riesgo de DA
  • Exclusión dietética útil sólo si DA con alergia alimentaria confirmada
  • Dietas restrictivas en alimentos alergénicos durante embarazo y lactancia NO previenen la DA
  • Lactancia materna exclusiva o fórmulas hidrolizadas en lactantes de 4 meses se han mostrado protectores en niños de alto riesgo de padecer DA

f. Estrés Emocional.Es bien conocido que los acontecimientos que implican estrés emocional desencadenan crisis en los pacientes atópicos por lo que el manejo multidisciplinario tanto del paciente como de su entorno familiar es de gran importancia.

TRATAMIENTO TÓPICO EN DERMATITIS ATÓPICA
· Corticoides tópicos. Siguen siendo de elección en el tratamiento de la dermatitis atópica. Son eficaces en la disminución de todos los síntomas de la DA, y la corticofobia presente en nuestra sociedad carece de sentido.
· Inmunomoduladores tópicos. No deben entenderse estos productos como un sustituto de corticoides sino como ahorradores de estos.
· Antibióticos y antisépticos.Se deben emplear en aquellos casos de dermatitis atópica en los que exista evidencia de infección.
· Vendajes húmedosPuede resultar de gran utilidad. Favorece la rehidratación de la piel, permite su enfriamiento por evaporación provocando un efecto antiinflamatorio y antipruriginoso, la oclusión aumenta la absorción de tópicos y actúa como barrera mecánica minimizando los efectos de rascado.Se indica en las formas extensas o recalcitrantes de la DA que no responden a tratamiento tópico convencional.Pueden emplearse solos o mezclados con esteroides de baja potencia.

TRATAMIENTO SISTÉMICO
Se usa en pacientes con enfermedad severa y/o recalcitrante que interfiere gravemente en la calidad de vida deben siempre ser prescritas por especialista ya que no están exentas de efectos secundarios. Entre las drogas utilizadasdisponemos:Antihistamínicos. Corticoides. Inmunosupresores (Ciclosporina, Mofetil-Micofenolato, Azatioprina. Metotrexate …). Inmunoglobulina Endovenosa. Fototerapia (Luz ultravioleta tanto UVA como UVB), Antibióticos y recientemente Terapias Biológicas que abren una perspectiva esperanzadora en el tratamiento de la DA.

José Carlos Moreno Giménez
Presidente de Honor de la AEDV
Catedrático de Dermatología (Jubilado). U. de Córdoba

A principios de 2020 surgió la posibilidad de crear un manual que recogiese toda la información que debe manejarse en los centros educativos respecto al alumnado con alergias e intolerancias alimentarias. De ese modo y gracias al trabajo en equipo de la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE), la Asociación Multi-Alergia, Dermatitis Atópica y Asma (ATX-ELKARTEA), la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA) y la Asociación de Intolerantes a la Lactosa de España (ADILAC) nace esta guía que busca ser una herramienta útil y accesible para todos los centros educativos que la precisen.

Este documento recoge información sobre las patologías haciendo hincapié en manifestaciones, formas de presentación y cómo actuar frente a ellas, además de toda la información sobre tratamientos, dietas personalizadas, protocolos de actuación en cocinas, aulas o excursiones. En definitiva, una guía ideada con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas que padecen estas alergias e intolerancias, y que busca también ayudar a los docentes a formar e informar al resto del alumnado sobre ellas.

La guía ya esta disponible en nuestra web.

Descargar Guía

AEPNAA, Asociación de personas afectadas por alergia alimentaria y látex, muestra su disconformidad con  la decisión adoptada por el Ministerio de Defensa, sobre la no inclusión de candidatos con alergia alimentaria, en las pruebas de acceso a las Fuerzas Armadas.

Según el criterio del Ministerio, ”no poseen las aptitudes psicofísicas necesarias”, por lo que no superan el reconocimiento médico.

La Orden PCI/6/2019, de 11 de enero, por la que se aprueba el cuadro médico de exclusiones exigible para el ingreso en los centros docentes militares de formación en el apartado de Enfermedades y causas generales el epígrafe 7 se refiere a “Procesos inmuno alérgicos, de importancia pronostica y funcional, que incapaciten para la profesión militar”.

Cabe recordar que el ser alérgico no imposibilita en manera alguna la realización de ninguna actividad incluida la realización de ejercicio físico o actividad deportiva, tan sólo requiere evitar el alérgeno en la dieta de la persona.

Pensamos que en la sociedad actual hay normativa y medios suficientes para garantizar la seguridad alimentaria de las personas alérgicas en el ejército, adaptando determinados menús cumpliendo el protocolo correcto de seguridad alimentaria, igual que se adaptan a otras situaciones: celiaquía, razones religiosas etc.

Desde AEPNAA lamentamos profundamente la decisión adoptada por el Ministerio de Defensa que discrimina totalmente al colectivo alérgico que representamos. Por ello, seguiremos trabajando desde la Asociación para la plena inclusión en cualquier puesto de trabajo y que la sociedad tenga en cuenta las necesidades específicas de las personas con alergia a los alimentos y látex.

El doctor Pedro Ojeda, de la Clínica de Asma y Alergia Dres. Ojeda, nos relata en este artículo su visión de cómo la pandemia ha modificado, bajo su experiencia, la manera en que la sanidad privada ha tenido que modificar sus hábitos.

A primeros de marzo de este año, no nos podíamos imaginar cuánto iba a cambiar nuestra realidad en las semanas siguientes, tanto en lo personal como en lo profesional. La crisis sanitaria motivada por el virus SARS-Cov-2, más popularmente conocido por coronavirus, a secas, ha supuesto un antes y un después en la vida de todos nosotros. Para algunas personas con más sufrimiento y dolor que para otras, para no pocas, con más evolución en conciencia que para otras. No pretendo en este post adentrarme en los cambios cotidianos y espirituales que ha supuesto esta vivencia, aunque sí invito a los lectores a tomarse, cuando buenamente se pueda, un tiempo para la reflexión y, al menos, establecer propósitos de mejora personal.

Me voy a centrar, sin embargo, en los cambios que ha supuesto esta crisis en el modelo de atención sanitaria, al menos desde la perspectiva de la atención sanitaria privada en Alergología, que es la que conozco bien.

El 15 de marzo de 2020, el Gobierno de España decretó el Estado de Alarma, por el cual la gran mayoría de los ciudadanos españoles se vieron obligados a permanecer en sus domicilios con una restricción casi completa de la libertad de movimientos. Aunque los centros sanitarios quedaban fuera, lógicamente, de los establecimientos obligados a echar el cierre, lo cierto es que la prudencia y el temor a contagiarse por el coronavirus motivaron una bajada sin precedentes en la asistencia de los pacientes a las citas que tenían programadas en nuestra clínica: en esa semana siguiente, comparativamente con el 2019, la afluencia de pacientes cayó la nada despreciable cifra de un 61%, con un descenso del 71% de la facturación. Fue un momento de decisiones difíciles; no olvidemos que los centros de medicina privada se sostienen de lo que facturan por su actividad y que de estos ingresos depende que se puedan seguir pagando las nóminas de sus empleados. Además, teníamos el deber moral de seguir estando disponibles para nuestros pacientes.

Reconversión

Entre las muchas medidas que la dirección de la Clínica adoptó destaco cómo, de una manera ágil y con mucho trabajo por parte del personal administrativo, reconvertimos la mayoría de las citas presenciales a citas telefónicas y mantuvimos siempre un retén de un médico y un administrativo en las instalaciones para poder atender a aquellas personas cuya situación médica requería una atención presencial. A su vez, tuvimos que mejorar nuestra asistencia administrativa con la implementación de soluciones informáticas que han venido para quedarse: el uso de la video-consulta, con la que ya llevábamos trabajando un par de años, se ha visto claramente aumentado; la consulta telefónica, que escasamente utilizábamos al no estar contemplado, hasta entonces, por las compañías aseguradoras que se pudiera facturar una consulta si el paciente no asistía al centro médico; el sistema REMPe de receta electrónica privada, que justo se puso en funcionamiento unas pocas semanas antes del confinamiento y permite prescribir medicamentos y enviar por mail las recetas y que el farmacéutico las lea a través de un código o del DNI electrónico del paciente; y el portal del paciente, una aplicación que nos permite subir los archivos e informes médicos a un servidor seguro y que el paciente acceda a ellos y se los descargue directamente desde su ordenador.

Igualmente, y de acuerdo con el documento de recomendaciones que elaboró la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), cancelamos las pruebas de provocación con alimentos y medicamentos, realizando sólo aquellas pruebas de medicamentos cuyo resultado pudiese ser determinante para el estado de salud de un paciente durante la crisis sanitaria; también cancelamos, como no podía ser de otra manera, los inicios de los tratamientos de desensibilización con alimentos y, en aquellos casos en los que el paciente estuviese en la fase de inducción, optamos por mantenernos en una dosis segura y estable a lo largo del Estado de Alarma. A este respecto, todos los pacientes que se vieron afectados por esta medida ya han podido finalizar esta fase y se encuentran en fase de mantenimiento.

Fueron días grises y sombríos. Días en los que ibas a la Clínica y estabas, muchos de ellos, más solo que la una, echando de menos el bullicio de gente en la sala de espera, de niños llorando por tener que hacerse las pruebas de alergia o un análisis de sangre, las sesiones clínicas con nuestros compañeros… Días en los que las alarmantes cifras de contagiados y fallecidos por el coronavirus, con todos los dramas personales asociados, aderezado con la lluvia y el frío, e incluso algún día la nieve, realmente hicieron mella en nuestros corazones. Días en los que te alegraba el día una voz agradecida al otro lado del hilo telefónico que decía “hola doctor, no vea Ud. la alegría que me hace que me llame…”.

La llegada de la primavera

Pero llegó la primavera y con ella los días soleados y los pólenes, ¡benditos pólenes!, y el relajamiento progresivo de las medidas de confinamiento. Y comenzamos a salir, como zombis, de esa pesadilla y la actividad asistencial comenzó a florecer. Los pacientes nos llamaban porque querían saber cómo retomar sus dosis de vacunas de alergia, porque se habían dejado tal o cual estudio a medias, porque necesitaban que les ajustásemos el tratamiento, ahora que se permitía salir a pasear y “¡no vea Ud. cuánto estornudo cuando salgo a la calle!” o “necesito que me vea al niño que está fatal del asma”.

Pero, ¡cuidado!, porque el riesgo de contagio por el coronavirus no se ha marchado con el mal tiempo. Debemos ser prudentes y adoptar medidas de prevención. Ahora pedimos que se sigan unas instrucciones para acudir presencialmente a las citas y hemos hecho cambios:

  • Reducimos nuestro aforo: hemos reducido el número de médicos que pasan consulta simultáneamente para evitar la acumulación de personas en las salas de espera. Por el mismo motivo, hemos reducido el número de pacientes citados en la unidad de provocación con alimentos o medicamentos.
  • Reforzamos la higiene: hemos instalado dispensadores de soluciones hidroalcohólicas y revisado los procedimientos de limpieza del material en los actos enfermeros. También hemos reforzado la limpieza de las instalaciones.
  • Nos protegemos más: nuestros pacientes verán las ya clásicas pantallas de protección en el puesto de recepción, aunque no podrán vernos la sonrisa porque nos la tapará la mascarilla (a veces doble), pero se intuirá por nuestra mirada; el contacto de la piel al poner la dosis de vacuna será más frío por los guantes interpuestos. Pero todavía hoy sigue siendo difícil adquirir material de higiene y protección y a unos precios desorbitados.
  • Hemos reanudado ya todos los actos médicos y enfermeros: de acuerdo con el documento de reanudación de la actividad en las consultas de Alergología de la SEAIC, hemos revisado nuestros procedimientos para prevenir el contagio de los pacientes y del personal sanitario.
  • Seguimos apostando por la telemedicina: la experiencia previa con las video-consultas nos sirvió de entrenamiento; la experiencia con consultas telefónicas durante el Estado de Alarma nos ha mostrado que, en muchos casos, incluso para primeras consultas y sobre todo para consultas de resultados diagnósticos, la atención médica puede realizarse a distancia, sin necesidad de la visita presencial del paciente. Por ello, hemos incorporado de forma estructural agendas de consulta telefónica para cada médico. Esto, junto con las nuevas herramientas informáticas, nos está permitiendo atender a más pacientes y reducir las listas de espera.

Cambios… algunos pasarán y otros se quedarán, nos guste o no; porque, si alguna lección positiva tenemos que sacar de esta crisis, ésta es la necesidad de aprender a adaptarse a las nuevas situaciones y a ser pacientes, en el sentido más amplio del término.

Por lo demás, mantenemos nuestra pasión por la Alergología y nuestro compromiso de servicio a las personas con enfermedades alérgicas.

                  Dr. Pedro Ojeda
Clínica de Asma y Alergia Dres. Ojeda

La doctora Elena Alonso Lebrero, especialista en alergia, en pediatría y médico puericultor, reflexiona para AEPNAA sobre cómo se ha de realizar la introducción a la alimentación complementaria en cualquier niño, así como las consideraciones que se han de tener en cuenta en caso de que éste sea alérgico a la leche.

PARTE I. Introducción a la alimentación complementaria para cualquier niño.

Generalidades.

¿QUE ES LA ALIMENTACION COMPLEMENTARIA?

La única alimentación que resulta imprescindible para todos los mamíferos, incluido el ser humano, es la leche durante los primeros meses de vida. Si no fuera posible realizar la lactancia natural o materna existen preparados, mal llamados leche, que son fórmulas apropiadas para la nutrición de los lactantes.

Según va avanzando el desarrollo del niño, la leche va resultando insuficiente para un crecimiento que debe ir en aumento y se necesitan otros nutrientes. Los seres humanos somos omnívoros, necesitamos tomar alimentos variados para asegurarnos de ingerir todos los elementos necesarios, hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas, minerales, ácidos grasos, etc.

¿CUÁNDO SE COMIENZA A OFRECER ALIMENTOS DISTINTOS DE LA LECHE?

No existen normas estrictas, puede realizarse alrededor de los 6 meses, pero siempre adaptándose a la maduración del niño. Para comenzar a tomar alimentos espesos con cuchara conviene que se pueda sostener sentado, aunque sea con ayuda, y que aprendan a abrir la boca sin empujar los alimentos hacia fuera con la lengua como sucede al succionar. Algunos bebés son rápidos y tienen interés por la comida de sus padres. Otros son más lentos. Conviene atender a su maduración e interés y favorecerlo.

¿EN QUÉ ORDEN SE INTRODUCEN LOS ALIMENTOS?

El orden es indiferente. En cada cultura o región hay costumbres alimentarias diferentes. Estos nuevos nutrientes “complementan” a la leche materna o al preparado para lactantes. Se introducirá uno o como mucho dos sabores nuevos cada semana. Se trata de educar el sentido del gusto a nuevos sabores.

En nuestro medio cultural se introducen progresivamente: cereales, verduras incluyendo harinosas y de hoja, frutas, legumbres, carnes, huevo, pescado. etc. Conviene comprobar que los alimentos son bien tolerados, repitiéndolos varios días en cantidades crecientes.

¿CÓMO OFRECER LOS NUEVOS ALIMENTOS?

En una primera etapa se ofrece el alimento triturado, y posteriormente con textura más gruesa. El que esté triturado no implica que se tome con biberón. Es lo más rápido pero no lo mejor.

Entre los 4 y los 7 meses los lactantes aprenden a abrir la boca para comer de una cuchara. Deben siempre estar incorporados. El niño debe ir aprendiendo poco a poco nuevas formas de alimentarse (con cuchara, con los dedos…). También pueden aprender a beber en vaso con cuidado. Es lo mejor para darles agua.

A los 8-10 meses intentan coger trocitos de comida y llevárselos a la boca. Ya pueden roer y masticar. No importa si tienen dientes o no. Ablandan el alimento con la saliva y lo aplastan con las encías. Debe estimularse la masticación con alimentos blandos: patatas, arroz, pan, galletas, verduras cocidas, etc. Es buena idea permitir que coman algunos alimentos con sus propios dedos antes de coger y manejar ellos la cuchara. Para un adulto resulta sucio y lento, pero así se permite al niño adquirir habilidades y desarrollar autonomía.

En general y aunque los padres suelen pedir consejo al pediatra para la introducción de la alimentación de sus hijos, el proceso de alimentar a los niños se rige por costumbres familiares, sentido común e higiene. No es imprescindible que sea guiada por un médico a menos que se trate de una familia muy inexperta. Actualmente muchos padres no han vivido la experiencia de criarse con hermanos o primos o no disponen de mayores con práctica en crianza y en estos casos debe recurrirse a atención médica. Igualmente debe consultarse si surge algún problema o el niño presenta necesidades especiales.

A partir del año de vida, sin que haya que ser estrictos, el niño debe incorporarse a la comida que consuman sus padres adaptándola en textura, grasa y condimentos para cada edad.

 

PARTE II. Mi hijo/a es alérgico/a a leche, ¿cómo continúo con otros alimentos?

En condiciones generales se actuará como con cualquier otro niño, observando cuidadosamente que esté bien, que tolera bien la fórmula especial para lactantes alérgicos y que la toma con gusto. Aunque hace unos años se aconsejaba así, no es necesario posponer la introducción de otros alimentos. Las recomendaciones restrictivas para los considerados “niños de riesgo de alergia” están siendo reconsideradas a la baja.

En ocasiones, aunque su realización no es ni mucho menos imprescindible, al paciente alérgico a leche se le realiza un estudio alérgico a alimentos que no ha probado nunca anteriormente. La positividad de estas pruebas solo indica sensibilización, no alergia y el alimento se introducirá según lo recomiende el profesional que le controle.

Si presenta dermatitis atópica se cuidará la piel con emolientes e incluyendo con especial cuidado la zona de alrededor de la boca, barbilla y cuello. Siempre se lavarán los labios y las manos después de las comidas y se volverá a aplicar crema. La dermatitis debe estar estable para introducir nuevos alimentos.

Se ofrecerá primero una cantidad del alimento nuevo de aproximadamente ¼ o ½ de la cantidad normal para la edad y se aumentará a lo largo de varios días. Si se presenta algún problema que, por la experiencia sufrida, la familia ya sabe identificar como alérgico, se suspenderá el alimento y se consultará al pediatra. Si esto no es posible se pospondrá la reintroducción pero tras la normalización de síntomas se puede continuar con otro tipo de alimento. No hay que olvidar que uno de los objetivos de la introducción paulatina y lenta de los alimentos es acostumbrar al paladar infantil a nuevos sabores y nuevas texturas y eso es más importante que el orden.

Lo habitual en nuestra cultura es comenzar por los cereales que suelen ser bien tolerados. A continuación se suele introducir fruta y vegetales con carnes. Los niños alérgicos a leche y/o huevo toleran habitualmente carnes de mamíferos y aves muy cocinadas tal y como las consumen a estas edades. Muchas pruebas analíticas pueden resultar engañosas (son falsos positivos) y los alérgicos a leche toleran bien carne de ternera y vaca salvo de forma absolutamente excepcional.

Los vegetales de hoja y raíces (patata, zanahoria, etc.) son habitualmente bien tolerados. Entre las frutas consumidas en nuestro país las que más alergias causan son las de tipo melocotón, así que se introducirá en primer lugar naranja, manzana y pera, mejor por separado, y pueden ir acompañadas de cereales y fórmula para lactantes alérgicos. Además estas frutas están disponibles todo el año, no como las estacionales. El plátano se introducirá cuando se haya comprobado la tolerancia de la papilla de las otras frutas.

Las legumbres, entre las que están los guisantes, y las legumbres secas como lenteja, judía y garbanzo pueden ser causa de alergia pero son una buena fuente proteica. La mejor tolerada es la judía (cualquier clase) y pese a su fama de indigesta puede ofrecerse triturada, sin hollejos y mezclada con otros vegetales o carnes. Algunos guisos de legumbres que se cuecen mucho, contienen más proteínas en el caldo que en la propia semilla. Así algunos niños toleran una pequeña cantidad de garbanzos pero no su caldo. En este caso es mejor evitar ambos. En nuestro país la legumbre que provoca más alergia es la lenteja y el guisante por lo que se pospondrá al último lugar.

El huevo es una excelente y muy económica fuente de proteínas y en nuestro país su consumo es muy alto. Por costumbre suele introducirse alrededor de los 12 meses pero no existen más límites que el sentido común y el hecho de que hay que comenzar lentamente y espaciando los distintos sabores y texturas. Se introducirá siempre cocido (huevo duro) por ser menos alergénico. En niños la yema es habitualmente bien tolerada y puede administrarse en primer lugar. La clara, que representa el 60% del peso del huevo, es la parte más nutritiva y debe administrarse en niños de “riesgo alérgico” siempre muy cocida y de forma creciente, comenzando por ¼ de huevo y llegando al huevo completo a lo largo de varios días. Puede incorporarse a los purés de verduras como complemento proteico. El huevo poco cocinado se pospondrá pero, si el huevo duro es bien tolerado, algunas formas gastronómicas como tortilla pueden introducirse varias semanas después, siempre muy cocinadas (muy secas). Si todo va bien se probarán más adelante (varias semanas) preparaciones menos hechas. Recuerde que no tenemos prisa. El huevo crudo o semilíquido debe evitarse en estas edades por razones microbiológicas.

Si tolera el huevo cocido, pero no el poco cocinado, no lo retire de la dieta pero tenga cuidado de que esté siempre muy cocido. En su domicilio continúe con huevo duro y en las comidas que no pueda controlar es mejor simplemente evitarlo.

Tradicionalmente el huevo se introducía en la dieta en forma de galletas, es decir muy cocinado, en una masa harinosa y en muy pequeñas cantidades. Estas prácticas tradicionales (la dieta de la abuela) se han ido perdiendo pero actualmente se baraja que lejos de ser perjudiciales pueden ser útiles para fomentar la tolerancia. De hecho, y siempre con supervisión, son empleadas por algunos equipos médicos, para realizar inmunoterapia tanto de huevo como de leche. Si su hijo está ya diagnosticado de alergia a leche o huevo no las introduzca por su cuenta.

Si el niño es alérgico a huevo, es decir, si ha presentado reacción adversa se ha establecido que es alergia mediada por IgE, se procederá con los demás alimentos como con cualquier otro niño, siempre con una introducción lenta y separando los nuevos elementos.

Otro alimento habitual en nuestra mesa es el pescado. Algunos pacientes toleran unos tipos de pescado pero no otros. No es rara la alergia aislada a pescados planos como el gallo, con buena tolerancia a pescados redondos. Los mejor tolerados desde el punto de vista alérgico son el atún, caballa y similares. El pescado y el marisco no guardan relación desde el punto de vista alergénico. Es decir, se puede ser alérgico a uno y no al otro.

El orden de introducción de pescado, huevo y legumbres es indiferente.

Los mariscos y los frutos secos son difíciles de comer para los niños pequeños, ya que pueden atragantarse. Nada impide tomarlos triturados y en algunas culturas, como la china, es tradicional la introducción de puré de cacahuete cocido. Como no es habitual en nuestra dieta adulta, no se aborda aquí.

Aunque actualmente no existen suficientes estudios que permitan una recomendación general, en los últimos años y solo basándose en los resultados de estudios observacionales, se comienza a proponer una introducción precoz de alimentos, incluso los considerados muy alergénicos o aquellos para los que se ha detectado sensibilización (que no alergia clínica). Esta práctica debe realizarse solo y exclusivamente por indicación médica y siempre bajo directa observación y control inmediato y posterior.

RESUMEN:

  • Se seguirán las mismas normas para todos alimentos: Pequeñas cantidades crecientes y repetidas hasta comprobar tolerancia.
  • Los alimentos tolerados se incorporarán a la dieta y se mantendrán con frecuencia.
  • El orden de introducción de pescado, huevo y legumbres es indiferente.

La Unidad de Alergia y Neumología Pediátrica del Hospital La Fe de Valencia, a través del Doctor Mazón, expone para AEPNAA sus principales recomendaciones con la vista puesta en los niños alérgicos a alimentos y látex en el contexto de la actual crisis sanitaria que atravesamos.

La pandemia por coronavirus SARS-Cov 2 ha sorprendido a todo el mundo y se va aprendiendo sobre ella poco a poco. La información publicada hasta el momento indica que las personas con asma y alergia no tienen riesgo aumentado, sino el mismo riesgo que las personas sin asma ni alergia, de infectarse por el virus y el mismo riesgo de que la enfermedad sea grave.

En el caso de los niños con alergias o asma el riesgo es el mismo que los niños sin alergia ni asma, es decir mucho más bajo que en adultos. Las normas generales de higiene y protección son las mismas en niños con alergia y asma que en los demás.

Se recomienda que los niños con asma, rinitis o dermatitis atópica, muy frecuentes en los niños con alergia a alimentos, sigan el mismo tratamiento que llevan habitualmente, sin cambios. Se ha visto, no en este coronavirus sino en otro tipo, que la medicación con corticoides inhalados, broncodilatadores o anticolinérgicos, frecuentes en el asma, no es perjudicial, sino que podría ser incluso beneficiosa y, por ello, se debe mantener sin cambios.

Los niños con alergia a alimentos han de continuar la dieta que están haciendo actualmente. Se producirán retrasos en pruebas de provocación en aquellos que estuviesen pendientes de realizar alguna, fuese para confirmar la alergia o para ver si la habían superado. Las Unidades de Alergia Pediátrica irán reprogramando esas pruebas según disponibilidad.

Los niños que se encuentran en proceso de desensibilización (=inducción de tolerancia oral) han de continuar tomando la cantidad de alimento que estuviesen tomando anteriormente. En caso de estar en la fase de ir aumentando han de contactar con la Unidad de Alergia Pediátrica correspondiente para ver si siguen el aumento. El hecho de mantenerse unas semanas o meses en una cantidad intermedia, sin llegar a la dosis objetivo, no es perjudicial para el éxito del procedimiento; supone un retraso, pero de ningún modo debe interrumpirse la toma de dicha cantidad.

Aquellos que están recibiendo anticuerpos monoclonales (omalizumab=Xolair; mepolizumab=Nucala, benralizumab=Fasenra) por asma o por alergia alimentaria no deben interrumpir ese tratamiento, sino contactar con su centro para continuarlo, sea en centro médico o en domicilio. No se debe interrumpir, pues ello aumentaría el riesgo de que su alergia se descompensase.

Las personas con alergia a látex han de extremar las precauciones de evitarlo, dado el uso masivo de guantes. Aunque muchos de estos son sin látex puede ser difícil averiguar de qué material están hechos. Han de usar, tanto ellas como sus contactos, guantes de vinilo o nitrilo, que probablemente tengan ya.

Arrancamos la semana con el testimonio de otra reputada profesional de la especialidad de alergología, que ha decidido analizar para AEPNAA cómo se ha de gestionar la alergia al látex en pleno combate contra el coronavirus. Tenemos el placer de contar con la doctora Victoria Cardona, Jefe de Sección de Alergología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, y Coordinadora de los Comités de Anafilaxia de la Sociedad Latinoamericana de Alergia, Asma e Inmunología y de la Organización Mundial de la Alergia. Este es su relato:

La alergia al látex es un problema que afecta de forma importante a quienes la sufren. Estos pacientes presentan reacciones inmediatas tras el contacto con productos fabricados con látex o por la inhalación de sus partículas. Estas reacciones consisten en urticaria, crisis de asma o reacciones anafilácticas. Estas últimas son las más graves, ya que son reacciones alérgicas generalizadas que afectan a la piel, al sistema respiratorio, al cardiovascular y/o al digestivo, y que en los casos más graves pueden comprometer la vida del individuo. Además, curiosamente, algunos pacientes alérgicos al látex pueden presentar reacciones alérgicas con algunos vegetales como el aguacate, el kiwi, el plátano o la castaña. Estas reacciones son debidas a que existen proteínas muy similares a los alérgenos del látex en estos alimentos y se produce lo que denominamos “reactividad cruzada”.

En los últimos años han disminuido los nuevos casos de alergia al látex, fundamentalmente debido a dos factores. El primero es que se han dejado de utilizar los guantes con polvo de forma generalizada; este polvo contenía moléculas de látex que quedaban suspendidas en el aire posibilitando su diseminación y, sobre todo, la posibilidad de que pudiera ser inhalado. El segundo es la progresiva sustitución por guantes manufacturados con materiales alternativos como son el nitrilo o el vinilo. Estos guantes, frecuentemente son de colores (azules o lilas) o semi-transparentes, a diferencia de los de látex que suelen ser de color beige. No obstante, siempre se debe comprobar el material con el cual están manufacturados para evitar errores.

Sin embargo, y a pesar de que van disminuyendo, aún existen personas que presentan alergia al látex. Es por ello que en estos momentos en que se ha generalizado el uso de guantes para protegernos de la posible contaminación por el virus SARS-COV-2, causante de la infección conocida como COVID-19, es probable que estas personas se sientan amenazadas por la posibilidad de entrar en contacto con partículas de látex de forma inadvertida. Es por ello que desde el Comité de Anafilaxia de la Sociedad Latinoamericana de Alergia, Asma e Inmunología, que engloba a especialistas de Alergología de España y América Latina, ha elaborado las siguientes recomendaciones para reducir la probabilidad de reacciones frente al látex:

  • Utilizar preferentemente guantes manufacturados con productos alternativas al látex (nitrilo, vinilo, etc.) por parte de la población general cuando salga a lugares públicos como transporte, comercios, etc.
  • Asegurarse que los centros sanitarios disponen de estos guantes sin látex, y en caso de requerirlo, zonas libres de látex.
  • Todos los profesionales sanitarios deberían preguntar a los pacientes sobre sus posibles antecedentes de alergia al látex.
  • Recordar que en caso de anafilaxia (reacción alérgica generalizada, que usualmente cursa con afectación cutánea, respiratoria, cardiovascular y/o digestiva), el tratamiento de elección es la adrenalina intramuscular en la cara lateral del muslo

 (Guía de Actuación en Anafilaxia GALAXIA o Guía de Actuación en Anafilaxia en Latinoamérica GALAXIA-LATAM).

Hoy contamos en nuestro blog con Begoña Arenas Tuzón, psiquiatra de niños y adolescentes, que ejerce su profesión desde su propia consulta privada. En esta ocasión Begoña ha querido reflexionar acerca de los niños que han sido diagnosticados de alergia a edades tempranas, haciendo hincapié en su mundo emocional. Estas son sus palabras:

Gracias a lo que me han ido enseñando tanto los niños a través de juegos, dibujos, palabras, como sus padres en su esfuerzo de comprenderles y ayudarles, he extraído una serie de ideas, algunas de las cuales creo que vale la pena compartir.

La primera es que cuando la primera crisis de alergia tiene lugar en la infancia, es importante entender en qué momento del desarrollo del niño ha tenido lugar. En mayor o menor medida, en una etapa en la que el psiquismo se está desarrollando al mismo tiempo que el cuerpo no deja de sufrir cambios, la crisis de alergia puede hacer que la percepción que va teniendo el niño acerca de sí mismo se vea “impactada” por una vivencia de vulnerabilidad. Y esto le lleve a relacionarse con el mundo, con los demás, con cierta inseguridad.

La segunda es que el niño no está solo ante todo esto, que sus padres (y por extensión el resto de adultos de referencia como profesores o padres de amigos), tienen una labor importante. Aquí se establece la difícil tarea de los padres de generar un equilibrio entre proteger a su hijo y que este confíe en el adulto y no sobreprotegerlo, favorecer que desarrolle su autonomía sin exigirle una sobre-adaptación. Y todo esto lidiando con el propio temor a las consecuencias de una nueva crisis.

La tercera es la importancia del juego simbólico, creativo, para poder expresar y elaborar toda esta conflictiva. Un recurso privilegiado para luchar contra el villano de turno que nos hace el favor de representar a la amenaza de muerte. Amenaza que en muchas ocasiones es difícil de expresar con palabras o incluso de pensar, pero que yace en lo profundo del mundo emocional de muchos niños que han experimentado crisis de alergia de diferentes intensidades. Muchas de ellas a edades en las que todavía no hay un aparato psíquico suficientemente desarrollado como para hacerse cargo de procesar las sensaciones que registra su cuerpo. En estos tiempos de pandemia, los niños pueden sentir que están reviviendo una situación personal pero a gran escala, esa vivencia de amenaza de muerte continuada, que ahora toma el nombre de coronavirus, y que en estos momentos es compartida con el resto de la sociedad, y posiblemente, mejor comprendida.

Quizá la última idea a modo de conclusión es que, además de la repercusión orgánica de la alergia, existe una implicación emocional, afectiva, merecedora de atención. Es decir, que del mismo modo que hay un desarrollo en lo corporal y diferentes factores que pueden afectarlo, hay todo un desarrollo en la esfera emocional, que puede verse interrumpido o alterado por diferentes motivos. Ambos desarrollos no son procesos totalmente independientes, si no que van de la mano, uno puede influir en el otro y viceversa. Es por ello que no hay que olvidarse de ninguna de las partes. Y como hemos visto, el movimiento emocional no ocurre solo en el niño, si no también en sus padres, quienes pueden encontrar en el juego un gran aliado para gestionar y comprender todo esto.