Halloween puede convertirse en una fiesta estresante y temible para quienes padecen de alguna alergia alimentaria o al látex. Por eso, compartimos algunos consejos de utilidad para que su celebración sea todo lo contrario a una fiesta “aterradora”.
Con antelación a la festividad
Desde AEPNAA recordamos la importancia de hablar con los hijos alérgicos sobre su seguridad, siempre en tono positivo y poniendo el énfasis más en la diversión que en las chuches. Hay que recalcar las cuestiones más importantes como llevar el autoinyector de adrenalina y no comer alimentos o dulces si se unen al “truco o trato”. Aunque también existe la posibilidad de hablar con los vecinos y amigos sobre la alergia que padecen los niños e incluso dejar dulces seguros en sus casas para ellos. Por supuesto, siempre es importante revisar el protocolo de actuación en caso de reacción alérgica: a quién se debe avisar y comprobar que el niño recuerda bien los contactos.
Durante la Fiesta
Se puede valorar ser los organizadores de la fiesta para nuestro hijo alérgico y sus amigos, preguntando siempre por posibles alergias alimentarias si se decide servir dulces. Si, por el contrario, el niño o adolescente se une a otra fiesta, es muy recomendable informar a los organizadores sobre la alergia, acerca de la preparación segura de Aunque también existe la posibilidad de organizar una fiesta sin alimentos: los dulces y chuches se pueden sustituir por varitas o pulseras fosforescentes, anillos con forma de araña, gafas de fantasía, diademas, pegatinas,… Y se pueden organizar juegos para divertirse, pero sin comida: un concurso de disfraces, una yincana para encontrar el tesoro de Halloween,…
Truco o trato
Es importante asegurarse de que los niños llevan, en todo momento, el autoinyector de adrenalina, tener controlado dónde está y que hay personas que lo saben utilizar. Aunque lo más importante es prevenir: lo mejor es no comer ningún dulce recibido hasta llegar a casa.
En el colegio
Si está previsto celebrar una fiesta en el colegio, es muy recomendable hablar con el profesor con suficiente antelación para que la celebración sea, además de segura, inclusiva. Se puede colaborar en la organización y establecer pautas e incluso asistir cuando se celebre. Además, es conveniente recordar el protocolo de actuación y comprobar que está actualizado, sin olvidarse de revisar que el colegio dispone de la medicación necesaria.
En cuanto al profesorado, la recomendación de AEPNAA es que no se compartan alimentos. La mayoría de chuches y dulces de Halloween disponen de un etiquetado poco claro o inexistente. Celebrando Halloween sin alimentos se reduce el riesgo de una reacción alérgica en la clase, se reduce la necesidad de controlar lo que come el niño alérgico y, en consecuencia, tanto el profesor como el alumnado pueden disfrutar plenamente.
¿Qué se puede hacer con los dulces recibidos?
Os dejamos algunas ideas. Por ejemplo, organizar la “bruja del cambio” o la “gran calabaza”, en la que los niños dejan sus chuches y a la mañana siguiente reciben un juguete.
O, si el niño es muy goloso y prefiere los dulces, se puede aprovechar la oportunidad para leer juntos las etiquetas y enseñarle a distinguir los dulces seguros de los que no lo son. Y si todavía es demasiado pequeño para eso, es interesante preparar dulces y chuches seguros para cambiarlos por los que no lo son.
¡Celebra un Halloween seguro e inclusivo porque sí, es posible!









