Alerta por huevo no declarado

La AESAN ha publicado una nueva alerta por presencia de huevo en el siguiente producto.

Los datos son:

  • Nombre del producto: MeloDIA marinera con gambas al ajillo.
  • Marca comercial: DÍA Mari Marinera.
  • Aspecto del producto: Bandeja de plástico.
  • Números de lote:
    • L260566GGO con  fecha de caducidad 30/11/2027;
    • L260642GGO con  fecha de caducidad 31/12/2027;
    • L260747GGO, L260754GGO y L260769GGO con  fecha de caducidad 31/01/2028;
    • L260942GGO, L260951GGO y L260962GGO con  fecha de caducidad  31/03/2028
  • Peso de unidad: 250 g ( 2 x 125g)
  • Temperatura: Congelado

Más info: https://www.aesan.gob.es/alertas/2026_77

Escolarización segura

La asociación reclama compromisos concretos para que todos los centros educativos dispongan de protocolos de actuación, personal formado y autoinyectores de adrenalina. La iniciativa da continuidad al manifiesto “Cada minuto cuenta”, presentado en el Congreso de los Diputados.

La Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA) ha pedido a los partidos políticos que concurren a las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026 que incorporen en sus programas electorales medidas para garantizar la seguridad de los menores con riesgo de anafilaxia en los centros educativos.

El objetivo es conseguir una protección efectiva y homogénea en toda España, independientemente de la comunidad autónoma en la que estudien los niños y adolescentes con alergias.

“No estamos pidiendo privilegios ni planteando una reivindicación ajena a nuestro sistema educativo. Estamos reclamando que los principios de protección, inclusión y dotación de recursos que ya recoge la ley se traduzcan en medidas concretas para los alumnos con riesgo de anafilaxia. La seguridad de un niño no puede depender de la comunidad autónoma en la que estudia”, afirma Ángel Sánchez, presidente de AEPNAA.

De “Cada minuto cuenta” a los programas electorales

La petición a los partidos políticos da continuidad al manifiesto “Cada minuto cuenta”, presentado por AEPNAA el 20 de abril de 2026 en el Congreso de los Diputados, con el que la asociación reclama una protección efectiva frente a la anafilaxia en todos los centros educativos.

Entre sus principales reivindicaciones figuran la implantación de protocolos de actuación, la formación y protección del personal educativo, la disponibilidad de autoinyectores de adrenalina, los planes individualizados de atención y una mayor coordinación entre las administraciones educativas y sanitarias.

Conoce las cinco reivindicaciones del manifiesto “Cada minuto cuenta” 

AEPNAA quiere que estos compromisos pasen a formar parte de los programas electorales y, posteriormente, se traduzcan en medidas concretas que garanticen la seguridad de los estudiantes con riesgo de anafilaxia en cualquier comunidad autónoma.

La seguridad de estos menores no puede depender únicamente de la iniciativa de las familias o de la buena disposición de los centros. Es necesario establecer medidas organizativas, recursos y responsabilidades claramente definidos.

De las reivindicaciones a las medidas concretas

Desde la presentación del manifiesto, AEPNAA ha impulsado distintas iniciativas institucionales para avanzar en la prevención y atención de la anafilaxia en las escuelas.

Entre ellas destacan las declaraciones institucionales aprobadas por los parlamentos de Cataluña, Madrid y Canarias, así como la instrucción puesta en marcha por el Gobierno de las Islas Baleares, que establece medidas de protección frente a la anafilaxia en los centros educativos.

“Baleares ha demostrado que se puede pasar de los compromisos a los hechos. Es un precedente muy importante que queremos reconocer y que demuestra que existen soluciones viables. Confiamos en seguir avanzando desde el diálogo y la colaboración con todas las administraciones”, señala Ángel Sánchez.

AEPNAA mantiene también conversaciones con otras comunidades autónomas, entre ellas la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia y Extremadura, entre otras, para promover avances en esta misma dirección.

Una responsabilidad compartida por las administraciones

La petición de AEPNAA se apoya en la legislación educativa vigente. La Ley Orgánica de Educación (LOE), en su redacción tras la reforma introducida por la LOMLOE, recoge principios de inclusión, igualdad de oportunidades y atención a las necesidades específicas de los estudiantes.

En particular, sus artículos 71 y 72 ofrecen un marco para impulsar medidas de protección, formación y dotación de recursos, que AEPNAA considera necesario concretar para los menores con riesgo de anafilaxia.

La asociación reclama también que el futuro Gobierno de España, en colaboración con las comunidades autónomas, promueva criterios comunes que faciliten el desarrollo de normativas sobre protocolos de actuación, formación y disponibilidad de medicación de emergencia.

«La anafilaxia es una emergencia médica en la que cada minuto cuenta. No podemos permitir que la falta de formación o de acceso a la adrenalina ponga en riesgo la vida de un menor. Queremos que la próxima legislatura sea la de la consolidación de unas escuelas verdaderamente seguras en toda España», concluye el presidente de AEPNAA.

AEPNAA en los medios

La petición de AEPNAA ha tenido repercusión en distintos medios de comunicación, que se han hecho eco de sus reivindicaciones para garantizar una escolarización segura:

  • Infosalus / Europa Press — AEPNAA reclama a los partidos medidas para garantizar la seguridad escolar de los menores con riesgo de anafilaxia.
  • Demócrata — AEPNAA insta a los partidos a blindar la seguridad escolar de menores con riesgo de anafilaxia.
  • El Cierre Digital — Las alergias alimentarias entran en campaña electoral: AEPNAA exige escolarización segura de los menores con alergias.
  • Medicina Responsable — Compromiso con la escolarización segura, la demanda de los alérgicos de cara a las elecciones.
  • Torrijos Today — AEPNAA reclama medidas para garantizar la seguridad escolar.
Escuelas seguras frente a la anafilaxia

Amapola Munuera, socia de AEPNAA y madre de un niño con alergias alimentarias, defendió en Bruselas la necesidad de una normativa europea común que garantice la prevención y la respuesta ante las reacciones alérgicas graves en los centros educativos.

“A principios de septiembre, mi hijo de seis años empezó un nuevo curso escolar en un colegio nuevo. Tiene alergias alimentarias. Para muchos padres fue un día de alegría; para nosotros, un día lleno de miedo y ansiedad”.

Con estas palabras, Amapola Munuera trasladó al Parlamento Europeo una realidad que conocen muchas familias con niños con alergias alimentarias: la incertidumbre que supone dejar a sus hijos en un centro educativo sin tener la certeza de que existen las medidas necesarias para prevenir una reacción grave y actuar adecuadamente si se produce.

Amapola representó a AEPNAA el pasado 9 de septiembre en Bruselas, durante la jornada Anaphylaxis Preparedness in Action: Creating Safer European Schools for People at Risk of Anaphylaxis, celebrada en el Parlamento Europeo con motivo del lanzamiento de la alianza ACT for Anaphylaxis.

Su intervención, centrada en la perspectiva de las familias y las organizaciones de pacientes, puso sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿qué necesitan los colegios para estar realmente preparados frente a una anafilaxia?

“No podemos dejarlo todo a la buena voluntad de los colegios”

Amapola compartió una experiencia reciente con el nuevo centro educativo de su hijo. El colegio no había facilitado a la familia el menú escolar y, cuando solicitó información, recibió una respuesta tranquilizadora: “No se preocupe, está todo bajo control”.

Pero ¿qué significa realmente tener la situación bajo control?

Para AEPNAA, la seguridad no puede depender únicamente de la sensibilidad, la experiencia o la buena voluntad de los equipos educativos. Los centros escolares necesitan formación, protocolos de actuación claros, respaldo institucional y un marco normativo que establezca sus responsabilidades y garantice los recursos necesarios.

“No podemos dejarlo todo a la buena voluntad, la concienciación o el saber hacer de los colegios, porque no son centros sanitarios. Ellos también necesitan directrices oficiales, claras y vinculantes, además de apoyo institucional”, señaló Amapola.

La cuestión trasciende las fronteras españolas. Aunque existen diferencias entre países y regiones, la falta de una respuesta homogénea ante la anafilaxia sigue siendo una preocupación compartida por las familias europeas.

Cinco medidas para proteger a los niños con alergias alimentarias

Durante su intervención, Amapola recordó las principales reivindicaciones del manifiesto “Cada minuto cuenta”, impulsado por AEPNAA y presentado en el Congreso de los Diputados en abril de 2026.

El documento reclama cinco medidas fundamentales:

  1. Planes de Atención Individualizados para los niños en riesgo, acordados entre las familias, los profesionales sanitarios y los centros educativos.
  2. Protocolos de prevención y actuación ante emergencias, claros, comunes y basados en la evidencia científica.
  3. Formación del personal escolar y cobertura legal explícita para que pueda administrar adrenalina con seguridad.
  4. Acceso inmediato a los autoinyectores de adrenalina, incluida la disponibilidad obligatoria de esta medicación en los botiquines escolares.
  5. Coordinación permanente entre las administraciones educativas y sanitarias para garantizar la aplicación efectiva de estas medidas.

Munuera recordó que el manifiesto ya ha recibido apoyos parlamentarios autonómicos, entre ellos los de Canarias, Cataluña y Madrid, pero insistió en que las iniciativas territoriales, aunque necesarias, no son suficientes para garantizar una protección equivalente a todos los niños.

“La vida de un niño no puede depender de su nacionalidad ni de su código postal”, afirmó.

Durante su intervención, Amapola reclamó un marco normativo europeo común y vinculante que permita avanzar hacia una respuesta coordinada frente a la anafilaxia en los centros educativos.

También recordó que la Unión Europea ya ha dado pasos importantes en materia de seguridad alimentaria, especialmente a través de la regulación del etiquetado de alérgenos, y defendió la necesidad de avanzar ahora en la protección de los menores durante su jornada escolar.

Su mensaje final fue una llamada a la responsabilidad de las instituciones: “No podemos volver a fallarles a nuestros hijos. Protegerlos es nuestro deber. Tenemos la oportunidad de actuar ahora, y por tanto, la responsabilidad de hacerlo”.

Para AEPNAA, el objetivo sigue siendo el mismo que inspira “Cada minuto cuenta”: que ningún niño esté desprotegido frente a una anafilaxia en su centro educativo.

Alianza europea por la anafilaxia

La nueva Alianza, presentada en el Parlamento Europeo, reúne a organizaciones de pacientes, sociedades científicas y profesionales sanitarios para impulsar medidas que mejoren la prevención y la respuesta ante la anafilaxia en Europa.

Ángel Sánchez, presidente de AEPNAA, ha sido elegido copresidente de ACT for Anaphylaxis Alliance, una nueva iniciativa europea que busca mejorar la protección de las personas en riesgo de sufrir una anafilaxia, especialmente en aquellos entornos donde la respuesta inmediata ante una emergencia puede resultar decisiva.

Sánchez comparte esta responsabilidad con la profesora Antonella Muraro, representante de la red científica europea GA²LEN, en una Alianza que pretende impulsar cambios en las políticas públicas para garantizar una respuesta más rápida y eficaz ante las reacciones alérgicas graves.

La iniciativa se presentó oficialmente el pasado 9 de septiembre en el Parlamento Europeo, en Bruselas, durante una jornada presidida por el eurodiputado húngaro András Kulja en el marco de la Presidencia Húngara, que reunió a especialistas en alergología y medicina de emergencias, representantes de organizaciones de pacientes y responsables políticos europeos.

AEPNAA forma parte de las organizaciones integrantes de esta plataforma, que cuenta también con la participación de entidades como la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), la Sociedad Europea de Medicina de Emergencias (EUSEM) y la plataforma internacional de asociaciones de pacientes GAAPP, entre otras.

Una respuesta común ante una emergencia en la que cada minuto cuenta

La anafilaxia es una reacción alérgica grave que puede comprometer la vida en cuestión de minutos. Sin embargo, la preparación para reconocerla y actuar sigue siendo desigual entre los países europeos.

La formación de las personas que pueden presenciar una reacción, la disponibilidad de adrenalina de emergencia o la cobertura legal de quienes deben administrarla son algunas de las cuestiones que todavía presentan importantes diferencias.

ACT for Anaphylaxis nace precisamente para reducir estas desigualdades. Su nombre responde a tres grandes prioridades: Access, Care & Training (Acceso, Atención y Formación).

La Alianza pretende facilitar la colaboración entre las organizaciones de pacientes, los profesionales sanitarios, los responsables políticos y otros sectores implicados para compartir experiencias que ya funcionan, identificar carencias y promover iniciativas comunes.

Para Ángel Sánchez, la prioridad es que la protección de los niños y jóvenes en riesgo de anafilaxia no dependa del país en el que viven.

“Los pacientes y sus cuidadores necesitan tener la tranquilidad de que la preparación ante una emergencia no se detiene en las fronteras nacionales. Aunque los colegios son entornos educativos y no centros sanitarios, su personal necesita la formación adecuada y claridad jurídica para actuar con decisión”, señala el presidente de AEPNAA.

Sánchez recuerda también que existen modelos internacionales y europeos que ya han demostrado su eficacia, desde la disponibilidad de medicación de emergencia en los centros educativos hasta la implantación de planes de atención individualizados para cada niño.

“Ahora necesitamos extender estas buenas prácticas por toda Europa para que ningún niño o joven quede desprotegido”, añade.

Ocho propuestas para mejorar la respuesta ante la anafilaxia

Coincidiendo con su presentación, ACT for Anaphylaxis dio a conocer el documento No Time to Lose – A European Call to Action (No hay tiempo que perder: un llamamiento europeo a la acción), que recoge ocho propuestas dirigidas a las instituciones europeas:

  1. Establecer principios comunes europeos para la prevención y la respuesta ante la anafilaxia en entornos de riesgo, comenzando por los centros educativos.
  2. Reconocer la anafilaxia como una emergencia sanitaria en la que el tiempo es decisivo, incorporándola a las estrategias europeas de preparación y seguridad.
  3. Integrar la respuesta ante la anafilaxia en la formación de docentes y personal escolar, incluido el que trabaja en los comedores.
  4. Favorecer la disponibilidad de adrenalina de emergencia en los colegios y otros espacios públicos donde pueda ser necesaria.
  5. Aportar seguridad jurídica a las personas no sanitarias que intervienen en una emergencia, especialmente cuando deben administrar adrenalina.
  6. Incorporar la prevención y respuesta ante la anafilaxia a la seguridad laboral y a la formación profesional, especialmente en sectores como la hostelería, el transporte o el cuidado infantil.
  7. Impulsar financiación europea y nacional para formación, investigación y acceso a los tratamientos de emergencia.
  8. Mejorar la recopilación de datos y el seguimiento de los casos de anafilaxia para detectar desigualdades y evaluar la eficacia de las medidas adoptadas.

Estas propuestas constituyen una hoja de ruta para avanzar hacia una mayor coordinación europea. Su desarrollo requerirá la colaboración de las instituciones comunitarias y los Estados miembros, responsables de buena parte de las competencias sanitarias y educativas.

Aprender de los países que ya han avanzado

La Alianza también ha elaborado un documento de buenas prácticas que analiza las medidas adoptadas en distintos países europeos y permite identificar experiencias que pueden servir de referencia.

Entre los ejemplos presentados figuran Portugal, por su regulación de la formación del personal educativo ante reacciones alérgicas graves; Lituania, por la disponibilidad de autoinyectores de adrenalina en los centros escolares; e Irlanda, por sus disposiciones para facilitar la administración de adrenalina por personal autorizado.

Estas experiencias demuestran que existen soluciones concretas que pueden contribuir a mejorar la seguridad de las personas con alergias graves y que no es necesario partir de cero.

AEPNAA refuerza su trabajo por la seguridad escolar también en Europa

La incorporación de Ángel Sánchez a la copresidencia de ACT for Anaphylaxis representa un nuevo paso en el trabajo que AEPNAA viene desarrollando para conseguir entornos escolares más seguros.

En España, la asociación impulsa el manifiesto “Cada minuto cuenta”, presentado en el Congreso de los Diputados en abril de 2026, que reclama protocolos comunes, formación del personal educativo, acceso a medicación de emergencia, seguridad jurídica y coordinación entre las administraciones sanitarias y educativas.

Son reivindicaciones que ahora encuentran continuidad en el ámbito europeo a través de ACT for Anaphylaxis.

La nueva Alianza inicia su actividad con el propósito de trasladar sus propuestas a las instituciones comunitarias, participar en los procesos de consulta y promover la implantación de medidas que ya han demostrado su utilidad.

El reto es conseguir que la capacidad de responder ante una anafilaxia deje de depender del lugar donde se produzca y que todas las personas en riesgo puedan contar con una protección adecuada.

Precio autoinyectores adrenalina

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado la actualización anual de la información sobre los precios de referencia de los medicamentos financiados por el Sistema Nacional de Salud (Orden SND/1053/2026), entre los que se encuentran los autoinyectores de adrenalina. Esta publicación no supone una modificación reciente de sus precios, que se mantienen sin cambios desde el pasado mes de mayo.

No obstante, en este artículo, vamos a analizar los precios de las tres marcas de autoinyectores de adrenalina que se comercializan en España: Jext, Altellus y Anapen. Se trata de dispositivos que deben llevar siempre consigo las personas con riesgo de anafilaxia, una reacción alérgica grave que puede poner en peligro la vida.

Según la marca y la presentación, su precio oscila entre los 42 y los 120 euros. Sin embargo, esta cantidad no es necesariamente la que paga el paciente en la farmacia puesto que con receta del Sistema Nacional de Salud, la aportación depende de su situación y nivel de renta, y en determinados casos existen límites de gasto mensual.

La posición de AEPNAA: un avance, pero insuficiente

La Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA) valora que la reforma de 2026 haya reforzado los topes de gasto mensual en medicamentos para las rentas bajas y medias. El propio Gobierno reconoce en la norma que pagar demasiado puede hacer que un paciente deje de comprar o de tomar un medicamento que necesita. Pero la adrenalina no es un medicamento cualquiera. Es el tratamiento de urgencia de primera elección ante una anafilaxia y hay que inyectarla cuanto antes. Quien la tiene recetada necesita llevarla siempre, y muchas veces tener más de un dispositivo: en casa, en el colegio o en el trabajo. Además, hay que reponerlos cada vez que caducan o se utilizan. El gasto real de una familia, por tanto, es muy superior al de un dispositivo.

Por eso, AEPNAA pide que los autoinyectores tengan una protección económica específica que reduzca de forma clara lo que pagan los pacientes y para ello deben incluirse entre los medicamentos de aportación reducida. El objetivo: que nadie con riesgo de anafilaxia se quede sin los autoinyectores que necesita por no poder pagarlos.

Cuánto cuesta cada autoinyector y cuánto pagan las personas con alergia

La siguiente tabla recoge los precios de las distintas presentaciones de autoinyectores de adrenalina comercializadas en España y la cantidad que corresponde abonar a cada paciente según su situación y nivel de renta. Las cifras 150, 300 y 500 indican la dosis de adrenalina, expresada en microgramos.

Conviene tener en cuenta que el coste final para las familias no depende únicamente del precio de venta al público. También influye la fecha de caducidad de los dispositivos adquiridos, ya que deben reemplazarse cuando caducan, aunque no se hayan utilizado.

Además, la parte que paga cada persona es un porcentaje del precio: el 10% los pensionistas, el 30% los funcionarios con mutua (MUFACE, ISFAS y MUGEJU) y entre el 40% y el 60% los trabajadores en activo y sus familiares, según sus ingresos.

Autoinyector

Precio

oficial

Pensio-

nista

 

(10 %)

Mutua-

lista

 

(30 %)

Activo

hasta

18.000 €

(40 %)

Activo

18.000 a

60.000 €

(45 %)

Activo

60.000 a

100.000 €

(50 %)

Activo

más de

100.000 €

(60 %)

Jext o Altellus

150 o 300 · 1 unidad

64,00 €

6,40 €

19,20 €

25,60 €

28,80 €

32,00 €

38,40 €

Jext 150 o 300 o Altellus 150

caja de 2

120,47 €

12,05 €

36,14 €

48,19 €

54,21 €

60,24 €

72,28 €

Anapen 150 · 1 unidad

45,49 €

4,55 €

13,65 €

18,20 €

20,47 €

22,75 €

27,29 €

Anapen 150 · caja de 2

90,98 €

9,10 €

27,29 €

36,39 €

40,94 €

45,49 €

54,59 €

Anapen 300 · 1 unidad

42,09 €

4,21 €

12,63 €

16,84 €

18,94 €

21,05 €

25,25 €

Anapen 300 · caja de 2

84,17 €

8,42 €

25,25 €

33,67 €

37,88 €

42,09 €

50,50 €

Anapen 500 · 1 unidad

70,14 €

7,01 €

21,04 €

28,06 €

31,56 €

35,07 €

42,08 €

Los pensionistas con una renta de 100.000 euros o más pagan el 60%, como los trabajadores con esa renta.

Hay un tope de gasto al mes

Estas cantidades no siempre son las que el paciente acaba pagando. La legislación española (Real Decreto-ley 11/2026) pone un límite a lo que cada persona paga al mes por todos sus medicamentos con receta pública, no solo por la adrenalina:

1.    Trabajadores en activo

•     Renta inferior a 9.000 euros: 8,23 euros al mes.

•     Entre 9.000 y 18.000 euros: 18,52 euros al mes.

•     Entre 18.000 y 35.000 euros: 61,75 euros al mes.

2.    Pensionistas

•     Renta inferior a 18.000 euros: 8,23 euros al mes.

•     Entre 18.000 y 60.000 euros: 13,37 euros al mes.

•     Entre 60.000 y 100.000 euros: 18,52 euros al me.s

•     Más de 100.000 euros: 61,75 euros al mes.

Así, un pensionista que cobra menos de 18.000 euros al año y compra una caja de dos Jext pagará en la farmacia 12,05 euros, pero su gasto máximo en el mes es de 8,23 euros. Lo que pague de más se lo devuelve su comunidad autónoma, en un plazo máximo de seis meses.

Quién no paga nada

Están exentos, entre otros, quienes cobran una pensión no contributiva o el ingreso mínimo vital, los parados que han agotado el subsidio, los menores con una discapacidad del 33% o más y algunos pensionistas con complemento a mínimos. Para ellos, el autoinyector con receta pública es gratis.

¿Tiene la adrenalina un descuento especial?

No. Hay un grupo de medicamentos para enfermedades crónicas con “aportación reducida”: el paciente paga el 10% y nunca más de 4,98 euros al mes. Los autoinyectores de adrenalina no están en ese grupo. Sin embargo, la alergia es una enfermedad crónica que implica una reacción anormal a una sustancia normalmente inofensiva llamada alérgeno; la anafilaxia es la forma más grave de reacción y supone un riesgo vital. Incluir la adrenalina en los medicamentos de aportación reducida es una reivindicación de AEPNAA para aliviar la carga económica de las familias y mejorar la adherencia al tratamiento de los pacientes en riesgo de anafilaxia.

Alergias alimentarias en alojamientos

Durante una semana, el Hotel Playa San Cristóbal, en Almuñécar, fue la casa de los jóvenes que participaron en Beyond the Label, el proyecto Erasmus+ organizado por AEPNAA. Acoger a un grupo con múltiples alergias alimentarias exigía mucho más que adaptar un menú: había que revisar espacios, organización de la cocina, trazabilidad, contaminación cruzada y hasta la presencia de humos y olores.

Hablamos con Abel Jiménez, responsable de hotel, sobre cómo prepararon la estancia junto al equipo de AEPNAA, qué aprendieron durante el proceso y por qué, después de la experiencia, tiene claro que la información y la planificación pueden hacer posible lo que en un principio parece complicado.

1. Cuando AEPNAA os planteó alojar a un grupo de jóvenes con múltiples alergias alimentarias, ¿qué pensaste?

Desde el principio pensé que era posible. A lo largo del año acogemos diferentes grupos y es habitual encontrarnos con distintas necesidades alimentarias: personas que no toman gluten, comida halal, vegetarianos, veganos o personas con intolerancia a los lácteos. Incluso tuvimos una vez un grupo prácticamente vegano y la experiencia fue genial.

Es verdad que en este caso suponía ir un paso más allá. Fui siendo cada vez más consciente de todo lo que implicaba a medida que avanzaban las reuniones con Esther y Sara, responsables del proyecto, por parte de AEPNAA.

Alergias alimentarias en alojamientos

Abel Jiménez, responsable del Hotel Playa San Cristóbal.

2. ¿Cuándo os disteis cuenta de que no bastaba simplemente con “tener cuidado” con la comida?

Especialmente cuando hablamos de los humos y los olores. Ahí entendí que no se trataba únicamente del contacto, de evitar cruces entre alimentos o de controlar la trazabilidad, sino que había que extremar todavía más las precauciones.

El principal reto fue separar correctamente los espacios, sobre todo la cocina. En las habitaciones o en la terraza era más sencillo organizar zonas diferenciadas, pero la cocina requería otra solución.

Al principio pensamos en dividir físicamente la cocina principal mediante algún tipo de barrera. Sin embargo, eso obligaba a trasladar los platos de un lugar a otro durante bastante recorrido.

Entonces vimos que una zona de la terraza que utilizábamos puntualmente para emplatar en algunos eventos podía convertirse en una pequeña cocina. La habilitamos y la dedicamos en exclusiva al grupo.

3. ¿Cómo organizasteis los menús y el trabajo para 24 jóvenes con necesidades alimentarias diferentes?

Aquí tengo que agradecer enormemente el trabajo de Esther y también de Sara y Jesús, por parte del proyecto, y de William, nuestro chef. Con ellos fui revisando prácticamente cada punto del menú de la semana.

La comunicación previa fue fundamental porque nos permitió conocer con antelación las necesidades de los participantes y preparar no solo comidas seguras, sino también un entorno en el que pudieran sentirse tranquilos.

En cocina decidimos además dedicar una parte del equipo casi exclusivamente al grupo. Eso permitió conocer mejor las necesidades y los gustos de cada participante y, al mismo tiempo, crear un vínculo más cercano entre los trabajadores y los jóvenes.

4. Seguridad sí, pero ¿también consiguieron disfrutar de la comida?

Por lo que nos han contado, creo que sí. No solo hemos conseguido que las comidas fueran seguras, sino también que estuvieran ricas.

Ahí William ha hecho un trabajo fantástico. Con un número limitado de ingredientes y trabajando en una cocina pequeña habilitada específicamente para el grupo, ha sabido sacar muchísimo partido a cada alimento que habíamos acordado incluir en los menús.

Y al final la mejor prueba era escuchar a los chicos preguntar cuándo iban a repetir los espaguetis o ver cómo pedían otra ración porque les había gustado la comida.

Alergias alimentarias en alojamientos

Hotel Playa San Cristóbal

5. Después de convivir una semana con ellos, ¿ha cambiado vuestra forma de entender las alergias alimentarias?

Sí, para bien. Todo el equipo ha aprendido más sobre los distintos tipos de alergia, los procesos de desensibilización, la contaminación cruzada, la trazabilidad o el etiquetado de los productos.

Ahora incluso nos fijamos más en los ingredientes y en la composición de alimentos que normalmente damos por sentados.

Ha sido un placer para todo el equipo participar en el proyecto. Nosotros funcionamos casi como una familia y, cuando un huésped necesita una atención adicional, lo primero que queremos es que se sienta cómodo y ayudar en todo lo posible.

6. ¿Dirías ahora que un alojamiento pequeño puede adaptarse a personas con alergias si cuenta con información y planificación?

Sí. Ha sido un reto, especialmente porque era la primera vez que nosotros afrontábamos una experiencia de estas características, pero gracias a la información recibida y a todo el trabajo previo con AEPNAA ha sido posible.

A veces, desde fuera, puede parecer demasiado complicado involucrarse en algo así. Sin embargo, el aprendizaje y la satisfacción de conseguirlo compensan con creces el esfuerzo inicial.

Esa fue precisamente una de mis motivaciones: conseguir que estos jóvenes pudieran sentirse cómodos y seguros y disfrutar de una experiencia Erasmus+ fuera de su entorno habitual, como cualquier otro joven.

Además, soy un enamorado de Almuñécar. Que el proyecto se celebrara aquí también era un aliciente. Si dentro de unos años alguno de los participantes decide volver a visitarnos, me hará especialmente feliz.

«Conocer para proteger, incluir para vivir», ese es ahora el nuevo lema de Abel Jiménez, dice

7. ¿Con qué momento de la semana te quedas?

Casualmente, durante su estancia fue mi cumpleaños y me sorprendieron cantándome el “Cumpleaños feliz”. Fue una forma muy bonita de sentir de vuelta el cariño que nuestro equipo había intentado transmitirles durante toda la semana.

Pero también me quedo con escenas mucho más sencillas: cruzarme con ellos por los pasillos y que me dijeran “qué rica estaba hoy la comida”, que preguntaran cuándo íbamos a repetir un plato o que quisieran quedarse un rato más en la mesa porque estaban disfrutando.

Esas pequeñas cosas te dicen que se han sentido cómodos. Y, al final, eso era exactamente lo que queríamos conseguir.

La experiencia del Hotel Playa San Cristóbal de Almuñécar demuestra algo que también ha estado muy presente durante Beyond the Label: la seguridad de las personas con alergia alimentaria requiere conocimiento, anticipación y coordinación, pero también voluntad de buscar soluciones.

Durante el encuentro, la colaboración entre el equipo del alojamiento y AEPNAA permitió adaptar espacios, menús y dinámicas de trabajo para que los participantes pudieran centrarse en lo importante: convivir, aprender, ganar autonomía y disfrutar de la experiencia.

Gluten no declarado

Ha sido publicada en la web de AESAN por presencia de gluten en tostadas con trigo sarraceno etiquetadas “sin gluten” de la marca SANTIVERI.

Los datos del producto implicado son:

  • Nombre del producto: Tostadas crujientes sarraceno
  • Marca comercial: SANTIVERI BIO
  • Aspecto del producto: Estuche de 100 g
  • Fecha de consumo preferente: 01/12/2027
  • Temperatura: Ambiente

Más info: https://www.aesan.gob.es/alertas/2026_69?utm_source=acumbamail&utm_medium=email&utm_campaign=presencia-de-gluten-no-declarado-en-el-etiquetado-en-tostadas-con-trigo-sarraceno